Una nueva escalada de precios concerniente a los combustibles esta vez rebasa pliegos anteriores, por cuanto la gasolina y el gas propano están en las nubes. Alineados los países que tienen el oro negro en sus confines, conforman un verdadero monstruo en contra de los dependientes.
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Llevan tiempo, décadas para ser más exactos de constituir la auténtica soga en desmedro de las economías precarias, en términos generales, particularmente de Guatemala. El alto costo de vida que se registra sin clemencia significa el factor poderoso que equivale a un desabarajuste enorme.
Interrogantes al respecto quedan sin la correspondiente respuesta que pudiese justificar tal problemón, capaz de hundir hasta el fondo a los connacionales pobres, y pobres en extremo. A donde veamos el panorama adquiere imágenes desconsoladoras, a punto de caer en un caos sin medida.
A propósito de la gasolina, según datos alarmantes, los expendios o gasolinerías se despachan con la cuchara más grande, habida cuenta que el galón supera los Q30.00. Sobre el tema cabe establecer el caso evidente que se debe, sin duda alguna a la libertad de precios, y que ¡viva la Pepa!
Del gas propano cuyo derivado del petróleo sentó sus reales en una inmensa mayoría de hogares, el desmedido incremento pasa a representar el porrazo tremendo a las espaldas dolidas de suyo de la clientela. Batió récord, nadie lo puede negar, si el de 25 libras subió a Q.100.00.
Las gasolinas, cabe mencionar, han tenido alzas y pequeñas bajas durante un largo tiempo, en medio de las consiguientes expectativas; no así el gas que lleva más de un año de congelarse, mejor dicho estacionarse los precios (Q.95.00 el de 25 libras) pese a la guerra que ocurre entre las empresas mayores.
La situación irregular en el amplio significado de la palabra, misma que origina las implicaciones severas, viene a ser un nudo ciego, dado que a nivel gubernamental nada de nada. La titular del ministerio de Energía y Minas ha dicho categóricamente que no está en sus manos una solución.
Aliviados estamos, lo más que hacen siempre que sobreviene un porrazo de esa naturaleza, sólo se limitan a anunciar nuevos precios y más escaladas, argumentando que escapa a su quehacer contrarrestar el merequetengue. Claro que hay mecanismos al respecto, pero no quieren aplicarlos, es la verdad.