Gasolina ganó premio en San Sebastián


Estebán Schroeder, director uruguayo, presente en el Festival de San Sebastián.

La pelí­cula guatemalteca «Gasolina» del joven director Julio Hernández Cordón ganó ayer el premio «Cine en Construcción» del 55 Festival Internacional de Cine de San Sebastián, que permitirá finalizar la cinta.


«Estoy muy conmovido y emocionado», afirmó el director, de 32 años, al recibir el premio en una breve ceremonia en el lujoso hotel Marí­a Cristina de San Sebastián (norte).

El film de Hernández fue el gran ganador al llevarse también los premios de Casa de América y de CICAE.

«Gasolina» es la historia de «tres adolescentes que roban gasolina de los autos que están estacionados para dar vueltas en el carro de la mamá de uno de ellos y la historia se centra en la amistad», relató Hernández a un grupo de agencias tras recibir su premio.

«Y sobre todo trata sobre la violencia que se vive en Guatemala, un paí­s que es intolerante, donde la violencia es algo cotidiano y la gente no se da cuenta de ello», añadió este joven realizador, que todaví­a no se cree que su ópera prima haya ganado este premio.

El premio Cine en Construcción es otorgado por un grupo de industrias que «asumirán la postproducción pendiente de la pelí­cula hasta la copia en 35 milí­metros subtitulada en inglés». A la pelí­cula todaví­a le falta un corte final, doblar algunos diálogos y la postproducción de imagen y sonido.

Pero su pelí­cula también se ha llevado el premio Casa de América consistente en una ayuda a la postproducción del cine latinoamericano de 10.000 euros, así­ como el premio Confederación Internacional de Cines de Arte y Ensayo (CICAE) que permite apoyar la pelí­cula en los «mil cines» de la AFCAE en Francia (y luego en el extranjero).

«Gasolina» es el primer largometraje de Hernández, autor hasta ahora de tres cortos, y lleva invertidos dos años en su proyecto, para el que contó con «no actores» y donde «un 98% fue improvisación».

«Los actores eran vecinos de mi suegra», añadió el director, visiblemente nervioso, confesando que lleva cinco noches sin dormir desde que llegó a San Sebastián.

La pelí­cula pasó por una rocambolesca historia para lograr su financiación, que incluyó la donación por parte de 29 pintores de sendas obras, cuya venta reportó 21.000 dólares (casi 15.000 euros).

El dinero obtenido con esta venta de arte, se unió a las donaciones de dos organizaciones no gubernamentales, dos inversores privados y dos productoras.

El premio supondrá una gran resonancia para el filme en Guatemala, asegura Julio Hernández, que confí­a en que sirva para dar una mayor visibilidad a la cinematografí­a de ese paí­s centroamericano.

«Tendrá una significado importante porque han sido pocos los proyectos que han salido en Guatemala» en los últimos años, habí­a afirmado el joven cineasta, recordando la pelí­cula «El silencio de Neto» de Luis Argueta, que en 1994 fue el último hito conocido del cine de ese pequeño paí­s centroamericano.

La pelí­cula resultó ganadora entre los seis proyectos finalistas de los 129 proyectos procedentes de 18 paí­ses que se presentaron a esta edición de los premios Cine en Construcción.

De los seis filmes de Uruguay, Guatemala, Brasil y Argentina que resultaron finalistas, otro más, el argentino «La extranjera» de Fernando Dí­az, se llevó el premio Signis por su «sobriedad narrativa para contarnos la difí­cil adaptación e integración de la inmigrante, en una tierra que necesita reapropiarse».

Otras dos pelí­culas, la uruguaya «Acné» de Federico Veiroj, y la brasileña «Sol na neblina» de Werner Schumann, se llevaron ex aequo el premio Televisión Española consistente en la compra de los derechos de emisión de ambas pelí­culas.