Gabinete paritario


«Con que no haya ningún machista?»

ílvaro Colom presidente electo.

Ricardo Marroquin
rmarroquin@lahora.com.gt

«Â¿Quién iba a pensarlo?» Preguntó Michelle Bachelet ante miles de simpatizantes la noche en que se dieron a conocer los resultados de las elecciones en donde resultó electa como Presidenta de Chile. «Â¿Quién iba a pensarlo hace 20, 10 ó 5 años, que una mujer serí­a electa como Presidente? Mi Gobierno será paritario en donde estén representados todos y todas», afirmó la mandataria.

Así­ fue. Al momento de asumir el cargo, Bachelet, que dicho sea de paso fue la primera mujer en Latinoamérica que ocupó el cargo de Ministra de la Defensa, conformó un equipo de trabajo en donde se encontraba el mismo número de hombres y mujeres. Hoy, Chile cuenta con un Gabinete de Gobierno donde las mujeres se encuentran representadas en un 40%.

No fue una decisión innovadora. Años antes, el presidente del Gobierno español, el socialista José Luis Rodrí­guez Zapatero decidió dar un ejemplo sobre la necesidad de incluir a más mujeres en los puestos de poder y conformó un Gobierno paritario.

Pero para no tomar patrones que se encuentran tan lejanos miremos hacia el Sur de nuestro continente. Paí­ses como Argentina, Costa Rica, Ecuador y Brasil han dispuesto como polí­tica pública y electoral designar espacios especí­ficos para las mujeres. El presidente ecuatoriano, el socialista Rafael Correa, aseguró recientemente en una conferencia realizada en Quito que su Gobierno se encamina a conformarse de manera paritaria. Durante su mandato, Correa ha nombrado a dos mujeres expertas en Derechos Humanos para que se encarguen del funcionamiento de las Fuerzas Armadas.

En la campaña anterior a la segunda elección del pasado 4 de noviembre, el ahora presidente electo, ílvaro Colom, aseguró que la diferencia de su candidatura respecto a la de Otto Pérez Molina, era la opción por un avance o un retroceso del paí­s.

Colom podrí­a dar respaldo a sus declaraciones al momento de conformar su equipo de Gobierno. El pasado de Guatemala no está representado únicamente por la represión militar contra la sociedad civil y por la unión de la clase empresarial con el Ejército. Nuestro pasado y presente también están determinados por una cultura patriarcal y machista en donde la mujer ha sido excluida de los procesos polí­ticos.

A pesar de la campaña por impulsar una mayor participación en los puestos de elección popular, durante el próximo perí­odo las mujeres no estarán equitativamente representadas en los principales puestos de decisión.

Al conformar un Gobierno paritario, la UNE no garantizarí­a el fin del machismo en Guatemala, pero sí­ constituirí­a un avance hacia la construcción de una verdadera democracia participativa y representativa.