Los líderes de las potencias industrializadas y emergentes del G20 se disponían hoy a adoptar un «plan de acción» contra la crisis mundial, que combina un refuerzo de la vigilancia y la regulación de las finanzas y un apoyo a la actividad económica.

«La cumbre financiera va a adoptar un plan de acción para demostrar que la comunidad de Estados tiene la capacidad de actuar», declaró a la prensa poco antes del reinicio del encuentro la canciller alemana, Angela Merkel.
Los mandatarios, que abrieron su cumbre anoche con una cena de trabajo en la Casa Blanca, se reunieron de nuevo a partir de las 09:00 horas locales en el National Building Museum, en el centro de Washington.
«Existe una gran voluntad común de asegurar que una crisis semejante no vuelva a suceder y de relanzar la economía mundial lo antes posible», agregó Merkel.
El comunicado que será publicado hoy tras la reunión del G20 incluye «mensajes positivos en tres capítulos: apoyo a la economía, nueva regulación internacional y reforma del gobierno mundial», indicó ayer la Presidencia francesa tras la cena de trabajo en la Casa Blanca.
«Más allá del comunicado de cinco páginas, hay un plan de acción detallado en el que hay una serie de medidas y de reglas, ordenadas y con objetivos», según la misma fuente.
Un primer balance de las decisiones tomadas en la cumbre será hecho el 31 de marzo, antes de la celebración de una nueva reunión del G20 entre esa fecha y el 30 de abril, indicó la presidencia francesa.
Ese plan de acción conjunto no logró esconder sin embargo las diferencias entre los participantes.
«Uno de los peligros durante una crisis como ésta es que la gente comienza a implementar políticas proteccionistas. Obviamente, ya se sabe, esta crisis no ha terminado», dijo el presidente norteamericano George W. Bush también previamente a la Cumbre.
Los llamamientos a una mejor regulación llegan después de que las tomas de riesgo descontroladas por parte de grandes instituciones hayan provocado la peor crisis financiera que vive el mundo desde la Gran Depresión de los años 30.
Y para evitar que la historia se repita, el comunicado que será publicado retoma la idea de que «no se debe dejar un territorio en el que hay una actividad financiera ni dejar un mercado o una institución sin regulación, reglamentación o vigilancia apropiada», dijo la presidencia francesa.
En claro, los fondos especulativos, los paraísos fiscales y los productos financieros complejos y opacos serán vigilados y reglamentados en el futuro.
Grandes países industrializados como Canadá y la mayoría de las economías emergentes han pedido que la cumbre privilegie políticas concertadas de estímulo, más que la regulación financiera.
El tiempo apremia porque «nos arriesgamos a hundirnos en una depresión económica», dijo el ministro de Economía brasileño Guido Mantega, que abogó por planes coordinados para estimular la economía real, mediante reducciones de los tipos de interés.
«Anoche tuvimos una discusión buena y franca (durante una cena con los líderes del G20). Estoy con expectativas por las discusiones de hoy», explicó Bush el sábado.
Pero Bush termina su mandato el 20 de enero y no puede asumir compromisos firmes en nombre del presidente electo Barack Obama.
El viernes, la Casa Blanca se dijo favorable a dos nuevos mecanismos: un «colegio de supervisores» formado por autoridades de regulación, para vigilar los 30 principales bancos mundiales, y un «sistema de alerta» de las crisis financieras, que podría ser confiado al Fondo Monetario Internacional (FMI).
Estados Unidos también es favorable a una reorganización de las instituciones financieras internacionales, como el FMI y el Banco Mundial, para dar más peso a economías emergentes como China, India y Brasil.
La cumbre del G20 agrupa al G8 (Alemania, Francia, Estados Unidos, Japón, Canadá, Italia, Gran Bretaña y Rusia), la Unión Europea y once países emergentes (Argentina, Australia, Arabia Saudita, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Sudáfrica y Turquía. España y Holanda, que en principio no forman parte del grupo, participan también por invitación de Francia.
El presidente estadounidense, George W. Bush, advirtió a las autoridades del mundo contra el proteccionismo hoy en Washington, antes del comienzo de la reunión de las economías del G20 para tratar la crisis financiera global.
«Uno de los peligros durante una crisis como ésta es que la gente comienza a implementar políticas proteccionistas», dijo Bush en declaraciones a la prensa poco antes de la Cumbre hoy de los dirigentes de los principales países industrializados y emergentes (G20), reunidos desde ayer por la noche en la capital estadounidense.
«Obviamente, ya se sabe, esta crisis no ha terminado», advirtió. Pero «estoy contento de que los dirigentes hayan reafirmado los principios de apertura y de libre mercado».
«Se han hecho algunos progresos, pero todavía hay mucho trabajo por hacer», agregó. «Anoche tuvimos una discusión buena y franca (durante una cena con los líderes del G20). Estoy con expectativas por las discusiones de hoy», dijo Bush.
Estos comentarios ocurren en momentos en que los 153 países miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) podrían intentar, antes de fin de año, desbloquear sus interminables negociaciones para liberalizar el comercio mundial.
El director general de la OMC, el francés Pascal Lamy, indicó el miércoles que «si se reúnen las condiciones, entonces efectivamente existe la posibilidad de reunir a los ministros antes de fin de año».
En julio, una reunión ministerial con este propósito que se celebró en la sede de la OMC en Ginebra fracasó por divergencias entre países ricos y en desarrollo sobre la agricultura.
Los negociadores esperan una señal de parte de la reunión del G20 que llamaría a concluir la ronda de negociaciones de Doha, lanzada en 2001 en la capital de Qatar con la intención de poner el libre comercio al servicio del desarrollo de los países pobres.
«Los detalles de un acuerdo final podrían ser solucionados en las próximas semanas», advirtió el martes la nueva comisaria europea de Comercio, Catherine Ashton.
Es una opinión que comparte el primer ministro británico, Gordon Brown, quien llamó recientemente a los países a superar «en los próximos días» diferencias que consideró «mínimas».
La cumbre del G20 agrupa al G8 (Alemania, Francia, Estados Unidos, Japón, Canadá, Italia, Gran Bretaña y Rusia), la Unión Europea y 11 países emergentes (Argentina, Australia, Arabia Saudita, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Sudáfrica y Turquía). España y Holanda, que no forman parte del grupo, participan también por invitación de Francia.
Angela Merkel,
canciller alemana