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En 1949, George Orwell escribió la novela 1984, situando la acción en un macro estado totalitario donde el poder recae en un partido, cuyo máximo representante es la encarnación del poder y del grupo que gobierna. Los habitantes de este estado están continuamente vigilados para evitar la más mínima rebelión o contraposición al mismo. El poder político está representado por un ojo que observa los movimientos de todos y cada uno de los habitantes, para que todos cumplieran con las tareas que les asigna, los sentimientos no existen, y las relaciones interpersonales, están prohibidas, su novela la ubica con 45 años de diferencia, y no sabe que en 1984 ya habrían cambios impensables en ese momento histórico de la humanidad, menos que al año 2010, su novela aunque no en las dimensiones que él la escribió sería casi una realidad, el Internet, los teléfonos celulares, las redes sociales, los chips, la enorme diferencia entre el primer y tercer mundo, porque el segundo es inexistente en la práctica, aunque teóricamente hay quienes dan ciertas características de lo que puede ser, al quedarnos entre el primer y tercer mundo, siendo Guatemala, parte del tercero, somos y no somos importantes, somos el patio trasero de la primera potencia mundial, geográfica, económica y políticamente, por lo tanto aunque no aparecemos como un área importante en el mapa de Wikileaks que tanta controversia ha desatado, es innegable la importancia que tenemos, ya sea como puerta para el narcotráfico, paso de indocumentados, trata de personas, mas aún de niños y niñas y cualquier satisfacción a mentes enfermas de vicios muchas veces inconfesables. Tanta es nuestra importancia que se crea con el apoyo de la llamada sociedad civil una comisión encargada de atacar al crimen organizado, patrocinada por la máxima potencia mundial y otros países del llamado primer mundo, con el objetivo de no plantearse, que si somos el paso de todo tipo de material humano y en especie de vicio es porque existe demanda, sin demanda no hay oferta, es una ley en economía, se crea la comisión con amplios poderes y se designa al comisionado, pero se comete el primer gran error, no se estudia la personalidad del mismo, y siendo este un país donde la inteligencia sabe ahondar en las debilidades de los individuos, se le da al personaje todo lo que necesita para caer en el peor de los pecados, la arrogancia, se crea un aura de superhéroe de comics, y él se lo cree, naturalmente con el apoyo y la ayuda de nuestras mejores representantes en ese tipo de relaciones, pero nadie toma en cuenta que el ser humano psíquicamente es diferente, y que la tabla de valores y de ética no siempre es la misma, dentro del equipo contratado hay personas comprometidas seriamente en combatir la impunidad y es precisamente una mujer, la Dra. Giselle Rivera, quien después de dos años de llevar a cabo una investigación minuciosa junto a su jefe y su equipo, presentan al comisionado el informe de su trabajo, mismo que es engavetado con el argumento que se debe esperar el momento político, pero en justicia no hay momentos políticos. Rivera decide renunciar, no sin antes poner la denuncia y decir que en Guatemala, no puede hacer pública su investigación, porque la matarían. El comisionado se ha tropicalizado, y el momento oportuno llega, pero no el que él esperaba, llega para la ex Fiscal, y toma la valiente decisión de hacer público el resultado de su trabajo, hay golpes de pecho, pero las cartas están tiradas, y no se puede detener la avalancha de acontecimientos, estalla el escándalo de Wikileaks, pero aún falta mucho por saber, porque lo que se ha dicho no es relevante en comparación de la realidad de las relaciones internacionales, y la novela escrita en 1949, cobra más vigencia que nunca, siempre hemos sido vigilados, y la tecnología ha sido fundamental para que el gran ojo nos vigile, hoy mis hijas que saben más de computación que yo, me informan que mi correo está siendo jaqueado, ya había notado algo extraño, como que es tercera vez que escribo este artículo y se borra, mis teléfonos están intervenidos, y saco tres conclusiones a) Wikileaks es el inicio de saber que todos somos vigilados, y que la novela de ciencia ficción escrita en 1949, tiene más vigencia de la esperada en su momento, b) Aunque no aparecemos en el mapa, somos más importantes de lo que los cables hallados hasta el momento dan constancia, somos el único país con un comisionado, que aunque hubo quien hasta le pidió fuera presidente, no puede negar que fue un actor del gran teatro de las relaciones internacionales, pero no contaba con que existen profesionales que respetan su trabajo, tienen un valor bastante depreciado por los demás, como es la ética, además de valentía, y c) Todos somos un libro abierto, en mi correo lo más que pueden encontrar son invitaciones de escritores, académicas y para bailar tango, así como pasos del mismo baile, pero ¿No tenemos en pleno siglo XXI derecho a la intimidad, o nunca salimos del tiempo de los orejas y soplones, sólo que hoy más sofisticado? ¿Cómo se siente usted?