Futuro incierto


Discriminación. Los menores abandonados tienden a ser discriminados de forma racial o por defectos fí­sicos.

Guatemala es uno de los paí­ses centroamericanos que contiene un alto í­ndice de pobreza, desnutrición, hogares desintegrados, niños y niñas huérfanos, pero la situación de estos últimos se considera como la más grave, pues los diversos problemas del paí­s radican en la falta de atención a los mismos.

Cindy Quintanilla

El Hospital General San Juan de Dios ha sido la cuna de muchos menores, que han sido llevados por los cuerpos de socorro, personas altruistas y hasta por sus propios progenitores, que luego se olvidan de ellos, dejándolos abandonados a su suerte.

«Los más vulnerables son los infantes recién nacidos, pues las madres inconformes de su embarazo los abandonan después del parto», indicó Perla de León, jefa del departamento de Trabajo Social de dicho centro asistencial.

Buscan a sus familiares

Las trabajadoras sociales se encargan de buscar a las respectivas familias de los infantes y, en caso de encontrarlos, tratan de concienciarlos para que regresen por su paciente, pero al comprobar el abandono se inicia la búsqueda de un hogar para trasladarlos (proceso que puede durar entre dos y tres meses).

De León mencionó que mientras se encuentran internos en el hospital, éste les brinda los fármacos que necesiten, además de terapia psicológica, la cual les ayuda para que se sientan queridos por alguien.

La Asociación del Niño por el Niño (ANINI), el Hogar para los Niños, y la Secretarí­a de Bienestar Social de la Presidencia, son algunos de los lugares donde son asignados los infantes por medio de una resolución judicial o de la Magistratura de Menores, señaló Alba Ortiz, supervisora del departamento de Trabajo Social.

Se escapan de casa hogar

No obstante, «muchos de los pequeños que son llevados a dichas residencias se dan a la tarea de buscar la manera de escaparse, y se quedan vagando en las calles, pero luego de un tiempo regresan al hospital, pues nos vienen a visitar, ya que se van encariñados con nosotros», aseguró la doctora Marí­a Teresa Gaitán, jefa del Departamento de Psicologí­a.

El sufrimiento de los menores no termina con su traslado a casas hogares, pues aparte de ser abandonados, son escogidos para ser adoptados, tratándolos como objetos y no como sujetos vivientes que tienen sentimientos, aseveró el licenciado Noé Alejandro Erazo, coordinador de la Unidad Especializadora en Derechos de la Niñez y la Adolescencia (UEDNA).

Problemas con las adopciones

Erazo señaló que la problemática de las adopciones es grave, pues ven al menor como un objeto del cual un adulto puede disponer, y quienes están interesados en adoptarlos los escogen como quien lo hace con cualquier producto en el mercado, olvidando que es el infante quien tiene derecho a una familia y no ellos a tener un niño dentro de ella.

De la misma manera señaló que muchos de los pequeños que son adoptados, en ocasiones sirven como «mulas» para transportar drogas dentro de su cuerpo, sin que se tomen medidas para controlar las adopciones.

Negocio con grandes ganancias

Erazo indicó que las adopciones se han visto en los últimos tiempos como un negocio con grandes ganancias, donde los compradores cancelan entre 20 mil y 30 mil dólares por el menor que más les guste.

Agregó que es necesario que se respeten los derechos de la niñez, ya que deben ser reconocidos como seres humanos desde el momento de la concepción, dejando de verlo como un objeto con el cual se puede hacer cualquier cosa.

Abusos deshonestos

El coordinador de la UEDNA exteriorizó su preocupación, porque los casos de violación a niños no son reconocidos como abuso sexual, sino como abusos deshonestos.

En las diferentes casas hogares se da el caso que muchos niños llegan a la adolescencia, sin ser adoptados a causa de la discriminación racial, o por defectos fí­sicos que éstos tengan.

Por tal razón se escapan de las entidades donde son asignados y buscan la manera de sobrevivir en las calles, por lo que en muchos de los casos pasan de ser ví­ctimas a victimarios, pues se integran en pandillas, buscando así­ la muerte o la cárcel, enfatizó Erazo.