El futuro de Goma, capital de la provincia de Kivu Norte, en el este de la República Democrática del Congo (RDC, ex Zaire), dependía del general rebelde tutsi Laurent Nkunda, cuyas tropas están a las puertas de la ciudad abandonada por el ejército.
El jefe rebelde Nkunda advirtió hoy que la Misión de la ONU en la República Democrática del Congo (MONUC) «no podrá impedir» la toma de Goma, en declaraciones.
«La MONUC no podrá impedirme ir a Goma», declaró Nkunda, en una declaración provocadora que contrasta con el alto el fuego unilateral anunciado ayer «para proteger a la población».
«Ellos (MONUC) son incapaces de garantizar la seguridad de la población de Goma, entonces cómo podrían prohibirme que me dirija allí. No me lo impedirán, puedo ir por todas partes en el Congo», señaló el jefe rebelde.
Por su parte, la MONUC afirmó que «la situación de seguridad estaba estable».
«La situación de seguridad en Goma es estable. De momento el alto el fuego decidido por el CNDP (rebeldes) es respetado por todos los bandos», afirmó el jefe de las operaciones militares de la MONUC, el coronel Samba Tall.
«Para nosotros, el mandato de la MONUC no ha cambiado. Seguimos protegiendo la población», agregó.
En Goma, las tiendas, el gran mercado y las escuelas no reabrieron.
En una casa del barrio de Katindo, en el oeste de la ciudad, se vieron siete cuerpos de civiles, muertos a manos de los militares del ejército congoleño (FARDC), que huían ante la llegada de los rebeldes, según los habitantes.
«Los militares entraron aquí por anoche y se quedaron hasta las cuatro de la mañana», explicó el propietario de la casa, Joseph Ndakola.
«Primero, saquearon todos los bienes de mis inquilinos, les obligaron a llevar todos estos bienes hasta sus coches, y después les hicieron volver para asesinarlos», agregó Ndakola, precisando que entre los fallecidos había dos mujeres.
Los soldados del FARDC, muchos de los cuales habían huido de la ciudad, volvían en pequeños grupos a Goma.
Ante el drama humanitario que vive la población, con cada vez más desplazados por los enfrentamientos que se producen a las puertas de la ciudad, y ante el riesgo de un conflicto directo entre la RDC y Ruanda, la comunidad internacional empezaba a movilizarse.
El Consejo de Seguridad de la ONU condenó ayer el avance de los rebeldes y se mostró preocupado con las informaciones relativas a los disparos en la frontera con Ruanda.
Sus 15 miembros adoptaron por unanimidad una declaración no vinculante en la que condenaron la ofensiva de los rebeldes de Laurent Nkunda y «exige que ponga fin a sus operaciones».
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, envió a dos de sus consejeros, uno a Kinshasa y el otro a Kigali.
El comisario europeo para de Ayuda Humanitaria, Louis Michel, declaró en Kinshasa que no creía «en la opción militar», si no en «la opción diplomática y en la opción política».
En esta misma línea, el jefe de la diplomacia de la Unión Europea, Javier Solana, declaró hoy en París que «todas las opciones, todas las posibilidades de ayudar, políticamente, desde el punto de vista humanitario, las estamos considerando».
Desde Bruselas, la Comisión Europea anunció hoy una ayuda de urgencia de cuatro millones de euros para paliar «la situación humanitaria crítica» en esta zona de la RDC.
La rebelión congoleña del líder tutsti Laurent Nkunda anunció hoy «la apertura de corredores humanitarios de emergencia» cerca de Goma, en el este de la República Democrática del Congo (RDC, ex Zaire), en una carta enviada al jefe de la Misión de la ONU en la RDC (MONUC), Alan Doss.
La decisión anunciada en esa misiva, «permitirá a las organizaciones humanitarias acceder a la población necesitada que está detrás de nuestras líneas», explicó el jefe del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), dirigido por Nkunda, firmante de la carta.
«Nuestras tropas» quieren abrir «corredores humanitarios de emergencia para que los desplazados internos que están en Mugunga, Kibati y alrededor de Goma reanuden el camino y facilitarles el tránsito a través de nuestras líneas», añadió.