Una compañía petrolera y la asociación de dueños de gasolineras independientes de Panamá fustigaron al gobierno por su nueva política de fijar topes en los precios de venta al público del combustible.
Desde septiembre el gobierno ha fijado topes a los precios de venta de la gasolina, los que ha renovado cada 15 días, y ha sugerido a las petroleras cambiar la fórmula de cálculo del precio de paridad de importación, uno de los componentes que determina el precio final, con el fin de abaratar la gasolina.
«Percibimos una clara intención del Gobierno de Panamá de confundir al consumidor en general y poner a la opinión pública en contra de nuestro sector», dijo Patricia Canessa, gerente de Relaciones Públicas y Gubernamentales para Centroamérica de la petrolera Chevron.
Canessa afirmó que el gobierno ha dado a entender que les entregó a las petroleras una propuesta de modificaciones a la fórmula de paridad, y que todas las empresas la rechazaron sin aportar soluciones que beneficien al consumidor, «lo cual no se apega a la realidad».
Según Chevron, la petrolera envió al ejecutivo el día 16 de octubre varias recomendaciones «serias y coherentes» para modificar los componentes de la fórmula de paridad y hasta la fecha el gobierno «no ha dado respuesta alguna».
Canessa afirmó que su empresa está dispuesta al diálogo y que si bien el gobierno tiene el derecho constitucional de fijar topes al precio del combustible, «no es menos cierto que estas acciones van en detrimento de los principios de libre oferta y demanda y de la seguridad jurídica».
Por su lado, Hugo Cuéllar, presidente de la Asociación de Propietarios de Gasolineras, dijo que estas medidas «atentan» contra el libre mercado y «convierten el negocio de las estaciones de combustible en una herramienta del gobierno».
Cuéllar pidió al gobierno que si va a regular los precios lo haga en toda la cadena, incluyendo al importador de la gasolina y al mayorista que distribuye el combustible en el país.
«Todo el mundo sabe que éste es un negocio controlado por las petroleras transnacionales. Este producto (la gasolina) debería ser controlado con una regulación donde se definan los márgenes de participación de cada uno de los que están en este negocio, porque de lo contrario siempre los minoristas vamos a tener desventaja», dijo.
Cuéllar aseguró que la fijación de precios máximos ha hecho perder «mucho dinero» a las gasolineras.
Según el dirigente, las estaciones de gasolina de Panamá obtienen un margen bruto de 12 centavos de dólar por galón (3,8 litros), lo que representa un 3% de la venta sin contar los costos.
El gobierno, por su parte, insiste en que las petroleras no han hecho propuestas.
«Hay un planteamiento que tiene que salir de ellas hacia el lado de nosotros. Hasta ahora no hemos escuchado absolutamente nada», dijo Daniel Kuzniecky, secretario de Energía.
«Nosotros entendemos a las petroleras en su posición, entendemos a los distribuidores, pero también tenemos que entender a tres millones y medio de panameños que tenemos en la calle que están sufriendo el alto costo del combustible», agregó Kuzniecky.
Mañana está previsto que el gobierno anuncie los nuevos precios y las medidas a tomar en el sector, donde las principales importadoras son Chevron, Exxon y Shell.