Esta semana, públicamente, ha invitado a su séptimo encuentro consecutivo la Fundación para el Desarrollo de Guatemala, que según consta en Internet agrupa a 50 conocidos empresarios que preside Edgar Heinemann. El evento es coordinado por Felipe Bosch del conocido grupo de la supercúpula económica que producen en el país la mayor cantidad de pollo, huevos y otros alimentos.
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El tema principal será «Reducción de la pobreza», a la misma han invitado al Presidente y Vicepresidente de la República, a todos los diputados, alcaldes y a los ministros, por parte del sector público. Será interesante ver quiénes asisten y si hacen presencia en todo el evento. Adicionalmente han invitado a todas las cámaras y asociaciones empresariales que integran Cacif -de forma ampliada-, es decir, entidades miembros y entidades que se acercan a Cacif según las mutuas conveniencias. Es probable que se reúnan alrededor de mil personas entre empresarios, gerentes y ejecutivos y funcionarios que atiendan la invitación.
El único sector al que los integrantes de Fundesa no tuvieron el cuidado de invitar fue a la Universidad de San Carlos y a las universidades privadas, tampoco invitaron expresamente a los centros de pensamiento, esta omisión conlleva que los principales analistas y académicos estarán ausentes.
Los disertantes serán el presidente saliente de Colombia, ílvaro Uribe; el ministro de Relaciones Exteriores del régimen anterior colombiano, Jaime Bermúdez y Ricardo Hausmann, director del Centro de Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard.
El ingreso a los empresarios será pagado y por consiguiente está garantizada la venida de los disertantes, sus honorarios y su estadía en el país, igual que están garantizados los salones y demás logística del evento.
La pregunta que valdría que el sector público y la sociedad civil se hicieran es: ¿cuál puede ser el resultado y la propuesta para la reducción de la pobreza que producirá el evento o será simplemente una reunión social, protocolaria, sin ninguna conclusión o propuesta concreta?
Siendo optimistas, usando la imaginación y soñando despiertos, podría ser que en la reunión el presidente de Fundesa, Edgar Heinemann y el presidente del evento, Felipe Bosch, ante la selecta concurrencia, decidieran que todos los empresarios presentes o afiliados a Cacif y sus cámaras deciden pedirles, insistirles y obligar a que los socios y miembros de las juntas directivas del Banco Empresarial restituyan -en un plazo de un año máximo- los Q532 millones de pérdidas que ellos son responsables y sus empresas tomaron en dicho banco. Además, que los empresarios que integran los bancos gemelos también se les requerirán que reintegren los Q1,200 millones que también tuvieron que erogarse ante su grave situación e intervención por el Gobierno. Que también le requerirán al Banco del Café el reintegro de aproximadamente Q1,200 millones que se «bailaron» y al Banco de Comercio los respectivos Q800 millones, más los intereses que todos estos dineros hubieran causado a la tasa de lo que producen y pagan los Bonos del Tesoro por parte del sector público, con lo cual redondearían unos Q5,000 millones con los que si bien no se agota la extrema pobreza o la pobreza, por supuesto que sí se palearía en esta época de crisis , la miseria, en buena parte.
Quién mejor que los 50 conocidos empresarios de Fundesa y los directivos de Cacif y de las cámaras para obligar a los empresarios banqueros a devolver todos esos recursos y así reducir la pobreza en Guatemala.
Continuará.