La idea de que la captura del diputado Manolo Castillo se frustró por una «fuga de información» es absurda porque desde el momento en que se hicieron públicas las resoluciones que le quitaron la inmunidad tanto como miembro del Congreso como en su calidad de alcalde electo, era obligado que se actuara con toda celeridad y diligencia para evitar que se escapara, puesto que él sabía que sería detenido en cualquier momento.
Fue absolutamente público que el sistema judicial procedió a despojarlo de la inmunidad y era sabido, desde el primer momento, que el diputado estaba a punto de ser capturado pero las autoridades se tomaron su tiempo, como siempre pasa en Guatemala, y se limitaron a poner seguridad perimetral en su residencia, pero evidentemente sin tomar medidas para vigilar sus movimientos porque en las barbas de los agentes que estaban realizando esa función, el sindicado de varios delitos salió con toda tranquilidad y se esfumó.
Se trata de otro baldón para el Ministerio Público que debió tener todo listo para que, saliendo la resolución en contra del alcalde electo, procediera a pedir la captura con todos los datos pertinentes para que los jueces la otorgaran sin dilación. Es más, pudo haberse coordinado con los magistrados para que la resolución no fuera notificada hasta que se tuviera en mano la orden de detención de Manolo Castillo para impedir que se escapara como finalmente ocurrió. Es una vergí¼enza que en un caso tan sonado y en una situación tan delicada y comprometida, en la que se han jugado la vida varios jueces y magistrados que tuvieron que ver con la pesquisa y con la decisión final para quitarle la inmunidad.
Por eso es que nos parece absolutamente impropio que ahora se diga que hubo fuga de información en los momentos finales antes de la captura si era sabido que la consecuencia natural de lo actuado por la Corte Suprema de Justicia y por los magistrados de la Sala de Apelaciones, tenía que ser la captura del sindicado. Lo inaudito es que no se haya dado esa captura con la celeridad del caso. La fuga de información, en todo caso, fue la publicación lógica y natural de las resoluciones que despojaron de inmunidad a Castillo y por ello era indispensable que se procediera inmediatamente.
Tenemos una fiscalía que es una verdadera vergí¼enza en el trabajo que se hizo porque está visto que facilitaron al diputado Castillo la fuga al no proceder con la rapidez que el sentido común indicaba. No puede ser que frente a los policías que lo vigilaban, el acusado de graves delitos se pudiera ir como chucho por su casa.