Líbano se encontraba bajo severas medidas de seguridad hoy, día de duelo nacional después de las manifestaciones que la víspera dejaron siete muertos y llevaron a la prensa a advertir de la amenaza de una nueva guerra civil, en un país que carece de presidente desde el 24 de noviembre.
El ejército se desplegó en varios sectores de Beirut afectados por los disturbios y los soldados levantaron barreras en varias rutas que conducen de los barrios chiítas de los suburbios del sur a las regiones cristianas de la capital.
Siete personas fueron muertas a balazos ayer, incluyendo a partidarios de los movimientos chiítas de oposición vinculados a Siria -el Hezbolá y Amal- y unas 40 fueron heridas en las manifestaciones que tuvieron lugar en barrios mayoritariamente chiítas de la capital, aunque también en varias regiones libanesas.
Según los periódicos, la violencia estalló cuando los manifestantes que protestaban contra los cortes de electricidad bloqueando las rutas en el barrio chiíta de Chiyah entraron al barrio vecino cristiano de Ain el Remmaneh, incendiando automóviles y apedreando a los peatones. Una granada hirió a siete personas.
Varios manifestantes abrieron fuego contra militares que habían disparado al aire para dispersarlos. Pero por el momento se ignora el origen de los tiros que causaron muertos.
La prensa libanesa señaló hoy que temía que estas sangrientas manifestaciones fuesen el preludio de una nueva guerra civil. El conflicto interno de 1975-1990 había comenzado en esos mismos barrios de Ain el Remmaneh y Chiyah.
El Hezbolá, líder de la oposición que enfrenta a la mayoría antisiria sobre el reparto del poder político, acusó al gobierno.
«Pedimos que el ejército explique claramente quién está detrás de la muerte de estas personas inocentes», afirmó el partido chiíta. «Â¿Esas víctimas cayeron bajo las balas de soldados? Y si es así, ¿quién ordenó disparar al ejército?», agregó el Hezbolá.
La mayoría acusó a la oposición de utilizar las manifestaciones con fines políticos. La oposición desmintió esta acusación, pero amenazó con recurrir a manifestaciones para obtener la formación de un gobierno en el cual tendría una minoría de bloqueo.
«Los partidos del eje sirio-iraní quisieron deliberadamente provocar la explosión de la situación y crear el caos», sostuvo la mayoría en un comunicado.
La compañía Electricidad de Líbano aseguró en un comunicado que el motivo presentado para lanzar el movimiento de protesta –un corte prolongado de la energía eléctrica– carecía de fundamentos.
El primer ministro Fuad Siniora decretó una jornada de duelo hoy y ordenó el cierre de las escuelas y las universidades para los funerales de las víctimas.
Líbano sufre una grave crisis política relacionada con el reparto del poder entre la mayoría y la oposición. El país no tiene presidente desde el 24 de noviembre.
También se registran atentados mortíferos. El último, que tomó como blanco a un alto oficial de inteligencia libanés el viernes, dejó cinco muertos.
Todas las mediaciones para sacar a Líbano de la crisis, incluyendo la francesa, han fracasado.
Comunicado de Hezbolá