Fuerte cabildeo por posible ley que restringirí­a a los fumadores


Después de dos años de haber sido presentada ante el pleno del Congreso de la República la iniciativa de ley, que pretende dejar libre de humo de tabaco los espacios cerrados, pasará hoy en primera lectura. La ponente de la normativa, Zury Rí­os de Weller, del Frente Republicano Guatemalteco, asegura que este proyecto de decreto serí­a la respuesta al convenio marco para erradicar el consumo de tabaco que Guatemala ya ratificó dos años atrás.

Karen Cardona
lahora@lahora.com.gt

De aprobarse a iniciativa, los centros comerciales, aeropuertos, restaurantes y todos los espacios cerrados tendrí­an prohibido crear áreas para fumadores y no fumadores, pues según la doctora Mónica Cifuentes es evidente que estas divisiones no funcionan porque el humo se desvanece por todo el lugar y afecta a los niños y mujeres en estado de gestación.

El tabaco es la principal causa de muerte que se puede prevenir, según encuestas. Por ello y en atención a lo expuesto en el Código de Salud, la diputada Rí­os de Weller considera que no es posible que las tabacaleras y otros grupos interesados presionen para que la ley no se discuta.

La Cámara de Comercio Guatemalteco-Americana, AmCham, por sus siglas en inglés, ya se presentó ante la Comisión de Salud del congreso para exponer sus argumentos en contra de la iniciativa. La diputada Rí­os de Weller opina que la oposición de AmCham obedece al provecho que las tabacaleras norteamericanas pretenden obtener del mercado guatemalteco, el cual se verí­a restringido con esta ley.

«AmCham defiende los intereses de lucro de las tabacaleras afiliadas, sin importarle la salud de miles de niños guatemaltecos, sin darse cuenta que las muertes causadas por el tabaco ocupan el primer lugar a nivel mundial, a pesar que puede prevenirse» declaró la diputada del FRG.

Además de ellos, la Sociedad Americana de Ingenieros en Calefacción, Aire Acondicionado y Cuartos de Calefacción (ASHRAE) se presentó al parlamento guatemalteco donde entregó a los diputados un comunicado donde se expone que el humo de segunda mano no es un riesgo para la salud.

«Hasta el presente, la única forma de eliminar los riesgos de salud asociados con la exposición en ambientes cerrados, es la prohibición total de fumar» resalta el documento. Sin embargo, algunos congresistas lo tomaron como una broma, pues algunos de ellos han dejado el hábito de consumir tabaco. Otros como Mariano Rayo Muñoz, del Partido Unionista, prefiere salir constantemente del pleno para fumar un cigarrillo.

«La mayor parte del presupuesto familiar es gastado en tratamientos médicos para los niños que son afectados por la exposición a humo de tabaco» explica la representante del Colegio de Médicos y miembro del Consejo Nacional para la Prevención y Control del Tabaco en Guatemala.

Asesino silencioso

Según el presidente del Consejo Nacional para la Prevención y Control del Tabaco, Doctor Miguel Garcés, en Guatemala seis mil personas mueren anualmente por consumo de tabaco o exposición al humo. El 25% de las muertes son producto de enfermedades cardiovasculares provocadas por el tabaco, mientras el 30% de todos los cánceres son causados por el cigarrillo, sin descartar el enfisema.

Reformas

Al menos once estados de los Estados Unidos cuentan con una ley de espacios libres de humo de tabaco. Pese a ello, un estudio reveló que en bares y restaurantes se incrementó la venta de cigarrillo, pues los consumidores salen a fumar por las noches en lugares abiertos.

Inglaterra, Irlanda, Suecia, Suiza, Francia e Italia ya tienen una legislación que protege a niños, mujeres en estado de gestación y no fumadores de los daños del tabaco. Otros paí­ses como Japón, Corea y China la implementarán a partir de 2008.

Los fumadores viven ocho años menos que los no fumadores debido a las enfermedades causadas por el tabaco. El 50% de todos los fumadores mueren tempranamente como consecuencia directa del tabaco. La nicotina del tabaco es una de las drogas más adictivas que se conocen. Se sabe que el tabaco para 2020 causará 10 millones de fallecimientos, de los cuales el 70% ocurrirán en paí­ses en desarrollo como Guatemala.