Es impresionante la forma en que los políticos justifican hechos anómalos para mantener abierta el arca del erario público y lo vemos con el tema de los fideicomisos, organismos internacionales y las ONG´s. En efecto, bajo el argumento de que los engorrosos trámites burocráticos impiden agilidad en el desempeño de las funciones públicas, se ha diseñado toda una estrategia que tiene la finalidad esencial de jugarle la vuelta a la Ley de Compras y Contrataciones del Estado mediante la contratación de terceros para que se hagan cargo de gastar el dinero de los guatemaltecos.
En vez de usar la habilidad para modificar los procedimientos de manera que no sólo sean más ágiles sino más transparentes, se quemaron el seso para encontrar una fórmula que sustraiga el gasto público a los mecanismos legales de fiscalización y vemos que aún políticos que en la llanura criticaron esas formas de gastar el dinero de los impuestos, una vez en el poder se «convencen» de que es lo mejor y mantienen el ritmo de las operaciones que cuestionaron cuando formaban parte de la oposición.
El ingeniero ílvaro Colom criticó en campaña la existencia de fideicomisos y los abusos q
ue se cometían al entregar millones a organismos internacionales o a Organizaciones No Gubernamentales, porque estaba convencido de que ello alentaba la corrupción. Pero una vez en el poder se dio cuenta que el Estado es peor ejecutor de lo que él pensaba y se convenció de que para no quedarse sin hacer nada había que seguir trasladando el dinero público a esos instrumentos de ejecución presupuestaria. El mismo Ministro de Finanzas se ha encargado de justificar operaciones que desde la perspectiva del ciudadano común y corriente no le parecían adecuadas.
Y es la eterna historia de nuestro país, en donde los argumentos sólidos y contundentes se usan para ganar votos, pero se envían al cajón del olvido cuando se ejerce el poder porque resulta más cómodo (y seguramente más lucrativo) mantener la misma tradición que todos los que llegan al poder han criticado, pero que apuntalan cuando son ellos los llamados a administrar la cosa pública.
Los fideicomisos, las ONG´s que administran dinero público y los Organismos Internacionales contratados para ejecutar o administrar obra, son fuente de corrupción y eso es una verdad de bulto, evidente e irrefutable. Y no es casualidad que nadie se preocupe por atacar el problema de la ineficiencia del Estado desde otra perspectiva, porque debe entenderse que esa forma es muy útil, lucrativa y conveniente para todos los que aspiran a ejercer funciones públicas para servirse del pueblo, que son por supuesto, la inmensa mayoría.