Por mucho tiempo, desde mis años mozos, he sentido admiración por quienes escriben diccionarios. Alguna vez evoco, por ejemplo, el primer día que tomé uno y, pasando sus páginas, pensaba en el tamaño del cerebro de esas gentes. «Deben ser de otro planeta», me decía, y suspiraba albergando la ilusión de participar en la escritura de alguno de ellos.
Con el tiempo, evidentemente, no he realizado mi sueño y este anhelo es una de las tantas frustraciones de mi vida. Me habría encantado ver mi nombre sobre algún diccionario académico o, como mínimo, haber participado en la elaboración de uno pequeño para niños de escuela. Pero nada de nada. Ahora me conformo, así es de fácil uno, compartir con mis lectores algunas de las definiciones que un diccionario «blandoniano», le habría gustado exponer a los que buscan el significado de los vocablos.
Político: Dícese del personaje que a falta de talento busca el éxito económico inmediato a partir de la arenga y la creación de falsas expectativas en sujetos ingenuos.
Libertad de expresión. 1. Una de las más grandes aspiraciones del ser humano. 2. Superchería de quienes a menudo dirigen o son dueños de los medios (salvo excepciones).
Fidelidad. 1. Ficción que permite la supervivencia de la institución matrimonial. 2. Vocablo en desuso empleado únicamente en círculos religiosos.
Sociedad de escritores. 1. Reunión de amigos que fingen talento con el propósito de la alabanza mutua. 2. Dícese de la reunión de personajes aparentemente desempleados.
Solidaridad. 1. Término desvirtuado por el uso impropio de los políticos. 2. Aplícase a la ficción de un gobierno latinoamericano del siglo XXI que dice ser socialdemócrata.
Guatemala. 1. País con riqueza sin igual, pero empobrecido por (algunos) malos ciudadanos.
Intelectual. 1. Dícese del académico que sintió pasión por la verdad, pero que ha mutado en mercenario. 2. Personaje que vencido por la pobreza alquila su cerebro en el mercado.
Escritor. 1. Impostor, mentiroso. 2. Aplícase al creador de mundos. 3. Experto en utopías. 4. Profesional con un ego sólo comparable al de Dios.
Envidia. 1. Incomodidad por la dicha ajena. 2. Sentimiento experimentado de un ciudadano frente a los políticos. 3. Molestia personal por la felicidad del vecino respecto a su esposa. Celos.
Obviamente nunca escribiré un diccionario, pero no se imagina el gusto que me da imaginar que puedo definir el mundo a mi manera. Estoy seguro que usted también puede hacerlo. Inténtelo.