En la primera entrega de esta serie de artículos acerca de la biografía del licenciado Marroquín y su entorno histórico, económico y social, me detuve en analizar los datos sobre la actividad social, administrativa y pastoral del ilustre prelado que se encuentran en la crónica de fray Antonio de Remesal OP: Historia de la provincia de San Vicente de Chiapas y Guatemala…
Como mencioné en la primera entrega, esta obra publicada entre 1619 y 1620, se convirtió en la principal fuente de consulta bibliográfica sobre la vida del primer Obispo, escritores y cronistas, en particular dominicos, tomaron sus datos y sobre estos escribieron sus propias versiones, en algunos casos agregándoles nuevos aportes, como es el caso del cronista que trato en esta entrega. 1
Fray Gil González Dávila (OP) y su “Teatro Eclesiástico de la Primitiva Iglesia de las Indias Occidentales”.
Fray Gil González Dávila (Ávila 1570-1658), religioso dominico, archivero del Cabildo de la ciudad de Salamanca. En 1617, el rey Felipe III lo nombró “Cronista de Castilla”, su sucesor Felipe IV, le designó en 1643 “Cronista Mayor de Indias” en sustitución de Tomás Tamayo de Vargas. Fue un autor sumamente prolífico con una extensa producción en materia histórica, dentro de ésta ocupa un lugar especial la historia de diócesis hispanoamericanas tratadas en su obra Teatro Eclesiástico de la Primitiva Iglesia de las Indias Occidentales. Vida de sus Arzobispos, Obispos y cosas memorables de sus Sedes, editada en dos tomos, el primero en 1648 (véase facsímil 1) dedicado a las arquidiócesis de México y Santo Domingo y a sus diócesis sufragáneas, y el segundo en 1655, trata sobre las del sur del continente. Ambas son episcopologios, escritos en orden cronológico, y por arquidiócesis o diócesis, introduciendo a la historia de estas con el permiso y dedicación de cada historia al obispo de turno, seguido a esta presentación describe a grandes rasgos el proceso de conquista y fundación de las ciudades cabeceras de parroquia, posteriormente trata a cada uno de los arzobispos y obispos, destacando a aquellos que a su criterio hicieron acciones significativas. Por lo general introdujo la historia de la formación de la diócesis cuando trata la biografía del primer prelado que esta tuvo. Dentro del texto reproduce algunas cartas completas o fragmentos de estas, dirigidas a los prelados por el Rey o su consejo de Indias. No está demás mencionar que cada diócesis se introduce con su respectivo escudo de armas, así como el escudo del obispo en turno. La obra es bastante completa, sobre todo si se toma en cuenta su extensión. Obviamente el autor se basó en las crónicas anteriores, principalmente las escritas por sus hermanos de Orden, en el caso de Guatemala, la de fray Antonio de Remesal. Pero también hizo aportaciones propias que permiten deducir que tuvo acceso a algunos archivos. Su estilo es bastante concreto, los datos son expuestos en forma cronológica, pero no siempre son correctos, lo considero que fue mucha ligereza y poco cuidado en el manejo de sus fuentes y la ausencia de revisiones por gente conocedora del tema. No entra en polémicas ni en críticas. Obviamente su Orden en el continente y sus principales protagonistas son objeto de un trato particular, pero sin caer en la lisonja y adulación, mucho menos empleándolas para suplir la ausencia de datos. Los demás religiosos son objeto de igual trato. Manifiesta eso sí su admiración y emplea los calificativos siempre que lo considera necesario de admiración Ambas obras son una fuente bibliográfica de primer orden primaria y básicas para tratar temas sobre la historia de Iglesia desde sus inicios en el continente hasta mediados del siglo XVII.2
La diócesis de Santiago de Guatemala y el obispo Francisco Marroquín
Vale la pena agregar antes de iniciar el estudio del tema, mencionar que en el caso de la provincia de Guatemala, no sólo trata la historia y biografía de los prelados de la diócesis de Santiago de Guatemala sino también de la de la Verapaz. En el caso de la primera, en la página hay una presentación del capítulo al obispo en funciones Bartolomé González Soltero (facsímil 2). Aprovecha la oportunidad para presentarle disculpas por errores y omisiones cometidos.3
La parte dedicada al Licenciado Marroquín es extensa, previo a tratarla hace una breve mención de la conquista del territorio por Pedro de Alvarado y la fundación de la primera ciudad de Santiago de los Caballeros el 25 de julio de 1524, ubicándola erróneamente en Panchoy. A continuación menciona al presbítero Juan Godínez, al que considera que vino con los conquistadores como capellán del ejército y fue el primero en celebrar misa en el templo que posteriormente se convirtió en Catedral ante 92 soldados españoles, con motivo del acto de fundación del primer asentamiento. Así, cita al soldado- sacristán Reynosa. Posteriormente hace referencia al establecimiento de la primera casa dominica en 1527, en Santiago en Almolonga, por fray Domingo Betanzos.4
*Académico de Número, Miembro de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala. Aprovecho este espacio para hacer público mi agradecimiento al personal administrativo y de biblioteca de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala por su valioso apoyo y colaboración, siempre muy profesional.
1 Gerardo Ramírez Samayoa, “El primer obispo de Guatemala, Licenciado Francisco Marroquín y Hurtado (¿ ?-1563). Según el cronista fray Antonio de Remesal (OP)”, en Suplemento Cultural Diario La Hora [Guatemala] 7 de julio 2012, pp. 2-3. Antonio de Remesal, Historia General de las Indias Occidentales y Particular de la Gobernación de Chiapas y Guatemala. Edición y estudio preliminar de Carmelo Sáenz de Santa María. 2 tomos (México Editorial Porrúa, 1988).
2 Gil González Dávila. Sobre. Teatro Eclesiástico de la Primitiva Iglesia de las Indias Occidentales. Vida de sus Arzobispos, Obispos y cosas memorables de sus Sedes. Tomo I (Madrid: Diego Díaz de la Carrera, 1649); Para conocer la biografía de este cronista y sus aportes historiográficos véase: Agustín Mirralles Carlo. Tres estudios bibliográficos I. Juan López de Palacios Rubio. II Antonio de León Pinelo y la Epítome. III El cronista Gil González Dávila y sus Obras (Maracaibo: Universidad del Zulia, 1961).
3 G. González Dávila, op. cit., Estas hojas de presentación no están numeradas.
4 Ibídem, pp. 139-140.