La derecha francesa, eufórica y convencida de su victoria, y los socialistas, debilitados y con la mente puesta en la batalla por la dirección del partido, cerraron hoy su campaña para la primera vuelta de las legislativas del próximo domingo.
Un mes después del triunfo en las urnas del nuevo presidente, el conservador Nicolas Sarkozy, los franceses acudirán de nuevo a votar el 10 y 17 de junio, en unos comicios de dos vueltas en los que será renovada su Asamblea Nacional o Cámara de Diputados, compuesta por 577 miembros.
El partido del jefe de Estado, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), que tiene actualmente 359 escaños, podría llegar hasta 430 tras estos comicios, lo cual le haría gobernar sin apenas oposición en los próximos cinco años.
«Los cambios que pretendo realizar son importantes, por eso necesito una mayoría amplia», resumió en estos días Sarkozy, que se ha implicado personalmente en la campaña de las legislativas.
Según los institutos de sondeos, la opción de los «franceses en este momento ya no es entre izquierda y derecha, sino «entre una victoria clara o una victoria aplastante de la UMP».
«Los electores no quisieron a la izquierda, desean una nueva ola política (…) Francia necesita una oposición fuerte pero sobre todo una mayoría activa en el poder», explicó el primer ministro, Franí§ois Fillon, que también es candidato a diputado.
Los socialistas, que tienen 149 diputados en la Cámara saliente, rondarán entre 115 y 155 en la nueva Asamblea Nacional, según las encuestas. A partir de 120 escaños, la derrota será considerada digna, según fuentes de este partido, muy debilitado por la derrota de su candidata, Ségolí¨ne Royal, frente a Sarkozy en las presidenciales de mayo.
El director del departamento político del instituto TNS-Sofres, Brice Teinturier, consideró el viernes que los socialistas han ganado intenciones de voto en los últimos días, tal vez porque la anunciada victoria de la UMP ha provocado una reducción del entusiasmo entre las filas de la derecha.
«Hay muchas cosas que pensar de nuevo y reestructurar en el Partido Socialista (PS) para crear una oposición nueva (…) Tengo la intención de contribuir a ello», declaró Royal el viernes.
La líder socialista, que decidió no presentarse candidata a diputada, un cargo que tiene desde 1988, no oculta sin embargo su deseo de tomar las riendas del partido cuanto antes e iniciar una imprescindible renovación que lo haga salir del callejón sin salida ideológico en el que se encuentra.
En principio, el primer secretario socialista, Franí§ois Hollande, que es compañero sentimental y padre de los cuatro hijos de Royal, dejará su cargo en 2008, cuando se celebrará un congreso. No obstante, no está descartado que todo se precipite tras las legislativas.
Por último, partidos menores como los comunistas, podrían perder buena parte de sus 21 escaños actuales en estas elecciones y no conseguir suficientes votos para formar un grupo parlamentario.
En la extrema derecha, el Frente Nacional, que no está representado en la Cámara debido al sistema electoral francés de mayorías, podría sufrir una nueva y humillante derrota, como ocurrió en las presidenciales, cuando apenas superó el 10% de los sufragios.
Por otra parte, Franí§ois Bayrou, el tercer candidato más votado en las presidenciales con más del 18% de los votos, no superará en el mejor de los casos los seis diputados con su nuevo partido, el Movimiento Demócrata.
La anterior formación de Bayrou, la UDF (centro), contaba con 29 diputados en la cámara saliente, la mayoría de los cuales se aliaron a Sarkozy.
El sistema electoral francés estipula que los diputados sean elegidos en una votación nominativa por circunscripciones. Para ser escogido en la primera vuelta, hay que tener la mayoría absoluta y en la segunda basta con la mayoría simple. Pueden pasar a la segunda ronda los candidatos que obtengan al menos un 12,5% de los votos el próximo domingo.