Fracasa rescate de secuestrados


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Una capitana de la Policía murió ayer y otras tres personas resultaron heridas por disparos al helicóptero en el que sobrevolaban una región selvática en la búsqueda de los rebeldes que mantienen secuestrados a 40 trabajadores de dos empresas contratistas del sector gasífero.

Por CARLA SALAZAR LIMA / Agencia AP

El Ministerio del Interior informó en un comunicado que el hecho se registró cuando el helicóptero patrullaba el sector de Lagunas en el distrito de Echarate, y fue alcanzado por disparos de un grupo rebelde que provocaron la muerte a la copiloto de la nave, la capitana Nancy Flores, e hirieron al piloto, el mayor de la Policía, Roberto Ramos, a un técnico policial y a un civil.

La alcaldesa de la provincia de La Convención, Fedia Castro, dijo a la emisora Radioprogramas que la nave fue atacada desde tierra por disparos de los insurgentes, y como consecuencia murió Flores. Añadió que el civil herido era un guía.

El gobierno ha enviado a mil 500 militares y policías a la zona de Echarate, en La Convención, en la región Cusco, para cercar a los rebeldes que el lunes último secuestraron a los 40 trabajadores y que han pedido un rescate de 10 millones de dólares por liberarlos.

El presidente Ollanta Humala dijo ayer que un comando unificado de la Policía y la fuerza armada estaba trabajando para rescatar a los secuestrados, capturar a los captores, y «aplicarles todo el peso de la ley». Pidió a los familias de los rehenes confiar en que serán rescatará sanos y salvos.

«Esperamos que en muy corto tiempo podamos resolver el problema buscando que el costo sea cero, como es de esperarse», declaró el mandatario a reporteros desde la localidad andina de Lucanamarca en el sudeste del país.

«El gobierno no negocia con terroristas, el gobierno actúa en el marco de la ley», declaró el ministro de Justicia, Juan Jiménez, ayer en una entrevista con el canal Panamericana Televisión.

«Se está haciendo una labor que es comandada por el Ministerio del Interior, una labor del Ministerio de Defensa, una labor de seguridad en la zona para poder rescatar con vida a estas personas», sostuvo.

El lunes en la madrugada un grupo de unos 70 rebeldes ingresó en el poblado de Kepashiato en la zona de Echarate en la selva, a unos 500 kilómetros al este de Lima, y tomó como rehenes a trabajadores de la empresa Skanska, contratista del consorcio operador del proyecto de gas de Camisea; otros obreros de la empresa Construcciones Modulares, y a una enfermera y una médica, las únicas que fueron liberadas pocas horas después.

El gobierno declaró el estado de Emergencia en Echarate por 60 días, el que empezó a regir desde el pasado miércoles. El estado de Emergencia supone la suspensión de los derechos ciudadanos como libertad de reunión y de tránsito y que las fuerzas armadas asumen el control del orden interno.

El ministro de Defensa, Luis Alberto Otárola, viajó ayer a la zona para seguir de cerca las operaciones de búsqueda de los rebeldes y los rehenes.

Mientras tanto, Edvard Lind, vocero de Skanska en Suecia, dijo ayer que no tenían ninguna nueva información respecto de los trabajadores secuestrados de la compañía, que dijo son 29.

«No hay mucho que pueda decir por su seguridad. Estamos cooperando con nuestro cliente (el consorcio operador de Camisea) y con las autoridades allá», expresó.

En Lima, las empresas Skanska, Construcciones Modulares y el consorcio operador de Camisea, Transportadora de Gas del Perú, expresaron en un comunicado su solidaridad con las familias de los secuestrados y dijeron que continuaban colaborando con las autoridades nacionales.

Rosalío Sánchez, alcalde de Kepashiato, expresó el jueves el temor de los pobladores de que los rebeldes puedan regresar ya que, dijo, actualmente no hay presencia militar ni policial en el poblado.

«Mi población está preocupada porque pueden regresar en cualquier momento, no hay protección», dijo Sánchez vía telefónica a la AP.

Kepashiato se ubica en una zona distante cuatro horas de la región del Valle del Río Apurímac y Ene, donde operan bandas remanentes de Sendero Luminoso en alianza con narcotraficantes locales a los que brindan seguridad a cambio de dinero. Las autoridades han acuñado el término de «narcoterroristas» para referirse a ellos.

Sendero Luminoso, el grupo rebelde maoísta que asoló Perú en la década de los 80 pero que fue neutralizado en los 90 con la captura de su máximo líder y fundador Abimael Guzmán, no suele cometer secuestros para exigir rescates.

El único antecedente de un secuestro masivo por parte de senderistas se produjo en 2003, cuando retuvieron a 71 trabajadores de la empresa argentina Techint, que trabajaba en el tendido de un gasoducto en Camisea. Los trabajadores fueron liberados dos días después aparentemente por el despliegue y movilización de las fuerzas armadas. El gobierno dijo entonces que no se pagó un rescate.