Fortalecer al Estado


Tras recibir el dramático y espeluznante informe del Desarrollo Humano en Guatemala, el presidente Colom dijo que es impostergable la reforma fiscal para dotar al Estado de recursos que le permitan recuperar la institucionalidad funcional en el paí­s. La verdad es que si alguien sabí­a del problema institucional desde que fue candidato tres veces a la Presidencia es el ingeniero Colom y por ello resulta extraño que sea ahora, tres años después de haber sido electo, cuando venga a reparar en el problema de la falta de institucionalidad del Estado.


Cualquier otro candidato pudo haber dicho que no sabí­a lo que iba a encontrar, pero un polí­tico que ha estado librando tres campañas consecutivas para llegar a la Presidencia y que trabajó en el Estado durante muchos años, tení­a que saber cuál era la situación imperante y que no habí­a forma de lograr resultados concretos sin que se pudiera alcanzar un gran acuerdo nacional para atacar la fragilidad del Estado de Guatemala que no se produjo de forma casual, sino que ha sido resultado de años de una consistente prédica en contra de todo lo que es público para exaltar la iniciativa privada mediante la satanización del mismo Estado.

Quien no entienda que para promover un acuerdo fiscal en el paí­s hay que empezar por vestirse literalmente de primera comunión en el manejo de los fondos públicos está totalmente perdido y eso le ha pasado a este gobierno. Por prurito se negaron a informar con transparencia sobre los programas de Cohesión Social a cargo de la esposa del Presidente, alegando que la información serí­a usada polí­ticamente, pasando por alto que la falta de información era un favor que le hací­an a los enemigos del pago de impuestos que siempre usan como cantaleta, para usar las palabras de Colom, el tema de la corrupción como pretexto para no pagar tributos.

Poco importa que los casos más gruesos de corrupción sean producto de la necesaria complicidad del sector empresarial con los polí­ticos, puesto que unos sin otros no pueden hacer los negocios que hacen. El tema es que la falta de transparencia es el mejor pretexto y este gobierno, con la ocultación de datos sobre los fondos sociales, les hizo un enorme favor a los que no quieren fortalecer al Estado ni dotarlo de recursos para que pueda operar con eficiencia.

Que hoy, tres años después, Colom diga que hay que hacer reforma fiscal y fortalecer al Estado, es el reconocimiento palmario de que el tiempo perdido hasta los santos lo lloran. Se dilapidó la oportunidad para hacer cambios y ahora no queda sino la expresión quejumbrosa de lo que debió hacerse y no se hizo.