Forjado a pura «carrera de calle»


La mentalidad de Victor esta puesta en el sueño de Londres 2012.

Para el fondista guatemalteco, Ví­ctor Hernández, son las competencias de la calle, como les llama, las que le han ayudado a forjar algunos de sus sueños deportivos y que en el pasado ni siquiera tocaban la puerta de su imaginación, pero que hoy gracias a la ayuda de algunas empresas patrocinadoras y no de la Federación Nacional de Atletismo, ha podido hacer realidad.


El domingo, el fondista se agenció la Max Tott.

Entre los sueños inalcanzables a los que ha tenido la oportunidad de ver convertidos en una realidad, está la asistencia al Mundial de Cross Country en el 2006 en Japón, así­ como la hazaña del primer lugar en muchas competiciones de carácter nacional, como en la recién pasada 71 edición de la «carrera de los barrios», más conocida como la Max Tott.

Vencido el tiempo de poder llegar a los Juegos Olí­mpicos de Pekí­n 2008, a Hernández no le queda otra cosa, sino pensar de ahora en adelante en Londres 2012, donde asegura estará para poner en alto el nombre de Guatemala.

– PREGUNTA: ¿Cómo fueron tus inicios en el deporte?

– RESPUESTA: Desde mi infancia me han encantado todos los deportes sin excepción, por lo que he practicado el fútbol, el baloncesto, voleibol, natación y hasta el béisbol. Fue una niñez muy enriquecedora que viví­ a la par de mis pequeños compañeros de barrio.

Recuerdo que en cierto momento, en mi querido pueblo, San Cristóbal, Totonicapán, se llevó a cabo una competencia en donde premian a los locales. Comencé como el tercer mejor local. Al siguiente año escalé a la segunda posición hasta que logré el puesto más importante.

Fue así­ como llegué a conocer a un amigo que entrenaba de manera formal el atletismo y me dijo que yo reuní­a todas las condiciones de un buen atleta. Me consiguió un entrenador y fue así­ como me involucré de lleno en el atletismo.

– P: ¿En tu recorrido atlético cuáles han sido esos momentos de sabor a triunfo?

– R: No puedo olvidar la oportunidad que tuve al participar en abril del 2006 en el Mundial de Cross Country en Japón, porque ha sido lo más alto que he podido llegar hasta hoy, pero al recordarlo me estimula bastante, debido a que cuando me inicié en este deporte jamás llegué a pensar a ese punto.

Pero pasado ese momento, por qué no, las aspiraciones son más altas, pues uno de mis objetivos es llegar a Londres 2012, a eso apunto. Tengo cuatro años para prepararme a conciencia y kilometrarme. Espero en Dios me de la salud, la inteligencia y sabidurí­a para poder llegar a ese dí­a.

– P: ¿Cuáles han sido esos momentos difí­ciles que le ha tocado vivir en el atletismo?

– R: Uno de ellos ha sido mi participación en los Centroamericanos y del Caribe, pues el resultado en la prueba de los 10 mil metros planos me tocó desastroso. Perdí­ la cuenta y nada más completé 24 vueltas, por lo que me hizo falta una.

Ha sido uno de los tragos más amargos que me ha tocado vivir porque vení­a de trabajar buenos tiempos. Contaba con el apoyo del Comité Olí­mpico y de la Federación y a raí­z de ese mal resultado comencé a tener menos apoyo, con menos becas, rebaja de sueldo, más presión.

En adelante, el apoyo era ficticio porque la Federación no me pagaba, hasta este dí­a me deben seis meses de salario atrasado del 2006 y no hay manera que me lo puedan cancelar.

Es lamentable tocar el tema de la Federación, gracias a Dios cuento con el patrocinio de una empresa privada. Me queda seguir compitiendo en carreras de calle que son las que lo ayudan a subsistir y a alcanzar los sueños.

– P: ¿Disminuye la actividad deportiva este tipo de actitud?

– R: Por supuesto. Guardo la anécdota del campeonato Cross Country de Miami, en marzo del 2006. Viajé de Quetzaltenango hacia la capital para tener la juramentación y en ese entonces la Federación me debí­a cuatro meses de sueldo. Le hablé al presidente de la Federación, Juan de Dios y me notificó que un dí­a antes se me habí­a suspendido para participar en Miami.