Fondos públicos para proyecto satelital



La Comisión Europea propuso hoy un financiamiento público completo de los 30 satélites del programa de navegación Galileo como la mejor alternativa para salvar al ambicioso proyecto, tras el fracaso de las negociaciones con los industriales europeos que debí­an participar en el mismo.

«De la evaluación de los diferentes escenarios planteados surge que el financiamiento de toda la constelación por el sector público es la solución más ventajosa», señaló la Comisión en un documento difundido el miércoles.

Esta alternativa «privilegiada», que implicarí­a concluir el despliegue de los satélites «a fines de 2012» con su primera utilización concreta un año antes, será presentada por el comisario europeo de Trasportes, Jacques Barrot, a los ministros de los 27 durante su reunión del 7 y 8 de junio en Bruselas.

El costo público de la propuesta de Bruselas serí­a del orden de los 9.000 a 10.000 millones de euros de 2007 a 2030, un periodo que incluye un contrato de explotación privada de 20 años de duración.

El programa Galileo, compuesto por una constelación de 30 satélites que deben ser colocados en órbita a unos 24.000 metros de altitud, busca liberar a los europeos de su dependencia del sistema miliar norteamericano GPS, utilizado en forma gratuita por los civiles.

El sistema europeo promete una precisión de ubicación del orden del metro, contra a veces una decena para el GPS.

Mientras se aguarda la instalación de Galileo, Europea deberí­a tener «en 2008» un sistema que mejora la calidad de las señales del GPS norteamericano y cuya precisión será de menos de 5 metros. Este sistema, bautizado EGNOS, forma parte de Galileo.

Según el proyecto original, la construcción y lanzamiento de los últimos 26 satélites debí­an ser financiados en un 66% por ocho grupos industriales europeos agrupados en un consorcio, que luego tendrí­a a su cargo la explotación del sistema.

Pero esta iniciativa quedó sin efecto por las diferencias entre los industriales y las presiones de ciertos paí­ses miembros que querí­an tener una presencia visible en el proyecto.

El miércoles, la Comisión constató que las negociaciones con los industriales europeos elegidos se encuentran en un «punto muerto», con el proyecto retrasado cinco años con respecto del calendario inicial.

Si bien Bruselas dejó claro que prioriza un financiamiento público completo del programa, también presentó otras alternativas, por ejemplo pagar con dinero público sólo los primeros 18 satélites.

La revisión del proyecto puede abrir además la puerta a un estudio de su utilización y control, reservados en un principio al sector civil.

«Sin cuestionar el carácter civil del sistema, es necesario admitir que ingresos sustanciales pueden ser generados por los usuarios militares», recordó el miércoles la Comisión.

En todo caso, Bruselas descarta claramente el abandono de proyecto, algo que constituirí­a «un gran fracaso tecnológico para Europa».