La Fuerza Aérea Brasileña (FAB) rescató hoy los cuerpos de dos hombres que viajaban en el avión de Air France que desapareció el lunes con 228 personas a bordo, así como piezas del aparato, informó un portavoz oficial en Recife (noreste).
Se trata de los primeros hallazgos de restos humanos de la tragedia y de la primera recuperación de algún tipo de fragmento del aparato desde que se iniciaron las búsquedas.
«Hoy (sábado) confirmamos el rescate en el agua de piezas y cuerpos del avión de Air France», dijo en rueda de prensa el coronel Jorge Amaral, subjefe de comunicación de la FAB, en Recife.
Lo primero en ser rescatado fue un asiento del avión, a las 08:14 horas locales y luego, el avistamiento del primer cuerpo se produjo a las 09:10 horas locales desde la corbeta «Caboclo» enviada a la zona, explicó Amaral.
«A las 09:30 el (primer) cuerpo encontrado es recogido por la tripulación de la corbeta e identificado como siendo del sexo masculino», añadió.
La butaca es de color azul «con un número de serie pero esperamos la confirmación de Air France para saber si es un asiento del Airbus, aunque el color parece que lo fuera», indicó el vocero.
Además, una mochila de nylon con una computadora portátil y una maleta de cuero con un pasaje de Air France en su interior fueron recuperados a las 09:50 horas locales.
La recuperación de restos continúa por estas horas en el Atlántico, en un área que, según el portavoz, se ubica a 450 millas náuticas (unos 825 km) del archipiélago de Fernando de Noronha (noreste), ubicado a su vez a unos 350 km de la costa brasileña.
Los cuerpos serán trasladados a Fernando de Noronha y luego a Recife.
Lo ocurrido al Airbus A330 de Air France y las circunstancias de la tragedia siguen siendo públicamente desconocidas.
El director de la Oficina francesa de Investigación y Análisis (BEA), Paul-Louis Arslanian, dijo este sábado que la hipótesis de una bomba a bordo «no se excluye al 100%» pero no es «muy coherente» con los elementos de que disponen los investigadores. «Sería francamente sorprendente, pero eso no quiere decir que se excluya al 100%», afirmó.
Por su parte, el subdirector de la agencia de meteorología francesa, Alain Ratier, dijo este sábado que «nada indica» que el vuelo encontrase en su trayecto «un cúmulo tormentoso de una intensidad excepcional».
En Francia, las investigaciones iniciales basadas en los mensajes automáticos emitidos por el avión señalaron «incoherencias» en las velocidades del aparato, según la BEA.
A su vez, la compañía Airbus confirmó que el avión de Air France enfrentó turbulencias muy severas antes de desaparecer. Paralelamente, la compañía envió a todos sus clientes un recordatorio de lo que deben hacer los pilotos en una situación de ese tipo.
Mientras, la fiscalía de París anunció el viernes la apertura de una causa judicial sobre la desaparición del avión por «homicidio involuntario».
La fiscalía había abierto una investigación preliminar el martes de noche por este caso y había adelantado que «rápidamente» se abriría una causa judicial.
Una triste coincidencia, derivada de la desaparición del Airbus de Air France con sus 228 ocupantes en aguas atlánticas el pasado lunes, podría despertar el interés por el importante legado de los pioneros franceses de la aviación en el nordeste de Brasil.
La tragedia del vuelo AF 447 de la aerolínea francesa se dio en un lugar relativamente próximo al paradisíaco archipiélago y reserva ecológica de Fernando de Noronha (a 350 km de Recife, Pernambuco) donde se produjeron hechos históricos para la aviación francesa y local.
Por eso el accidente podría, irónicamente, despertar el interés por ese legado histórico y la influencia de Francia en la región, representados en la playa llamada «Ponta de Air France», donde se unen el «mar de adentro» con el «de afuera».
Curiosamente, esta playa -en el extremo noreste de la principal isla de Noronha- albergó a técnicos y a los primeros aviadores franceses en la región, en 1927, y fue espacio «de la primera pista terrestre local», explicó la principal historiadora del lugar, Marieta Borges.
Borges, escritora que trabaja en la Administración de la Isla, en Recife, subrayó que «es el mayor legado presente» de Francia en la zona.
«Es un hecho muy interesante que marca una fuerte coincidencia: tener un punto llamado igual a la compañía del avión desaparecido y que además tuvo un legado tan importante. Lo increíble es que nadie se haya interesado por esto», subrayó.
«Me gustaría mucho que de toda esta cosa trágica quedase un saldo positivo, y así resaltar a Fernando de Noronha como el operador (aeronáutico) que fue en el pasado y también resaltar el legado francés», dijo.
Los aviadores de la Générale Aeropostale -una de las precursoras de Air France- instalaron una minibase para prestar apoyo técnico a los hidroaviones que aterrizaban en Noronha.
Fue también en 1927 que la extinta Lateocoí¨re, considerada la primera empresa francesa de aviación comercial (1918), inició su reestructura, entre otros objetivos para dar apoyo al Correo Sur que comenzaba a funcionar, por lo cual decidió instalarse en este punto del Atlántico.
Lateocoí¨re pretendía extender a Sudamérica los vuelos postales que conectaban con Dakar (Africa) y llegar a la costa noreste de Brasil y al sur del continente americano. Así pasaron por Noronha famosos aviadores y pioneros como Jean Mermoz, Antoine de Saint-Exupéry y Jean Gerard Fleury.
Además de los franceses, un grupo de italianos tendió cables submarinos para facilitar las comunicaciones, que servían entre otros a las aerolíneas.
De a poco, fue acabando la imperiosa necesidad de usar hidroaviones para llegar a esta costa: «A partir de 1934 los aviones pasaron a aterrizar en la tierra. Hasta entonces aquí llegaban por mar», precisó Borges.
En la actualidad, la playa Air France es un mirador hacia el Atlántico con un peñón de frente, y de la base original de tres edificaciones apenas resta una pequeña casa restaurada, convertida en el «Espacio Cultural Air France», que alberga a la Asociación de Artistas y Artesanos de Noronha.
Consultada sobre si hubo interés del gobierno francés o la empresa por reflotar el lugar, Borges afirmó: «Intenté mucho a través de varias personas. (…) Conseguí mandar una propuesta para la salvaguarda de ese espacio, pero no encontré eco. Después de mucho tiempo desistí…».