Flores, obsequios y comida especial


En el Cementerio General, una zarabanda atendí­a las solicitudes de las personas que querí­an llevar

Con flores, obsequios y comida especial celebrarán las familias guatemaltecas el Dí­a de la Madre, una ocasión importante para las personas que recuerdan la pérdida de su progenitora y más aún, para quienes todaví­a comparten con ella.

Javier Estrada Tobar
lahora@lahora.com.gt

Las flores aumentaron hoy de precio, en casi el ciento por ciento, aprovechando que en el Dí­a de las Madres es usual la entrega de rosas.Una mujer recibió una rosa como parte de la celebración del Dí­a de las Madres.

Desde temprano, cientos de personas llegaron a los cementerios para limpiar y adornar las criptas de las madres de familia que ya fallecieron.

En el Cementerio General tocaba una pequeña banda musical y los tradicionales mariachis estaban en disposición de acompañar a los visitantes del lugar.

«Vengo al cementerio dos veces al año, el Dí­a de los Santos Difuntos y el Dí­a de la Madre», dijo Sonia ílvarez, quien llegó acompañada de sus dos hijas.

«Recuerdo todaví­a, que cuando era pequeña le hací­a dibujos el dí­a de la celebración, y a ella siempre le gustaban», indicó.

Otras personas también se acercaron a los mausoleos familiares para desechar las flores marchitas que se encontraban en las tumbas, para reemplazarlas por nuevas.

«Ahora que tengo a mis nenas, les doy todo el cariño que mi mamá me dio a mí­ y a mis hermanos», dijo Sonia ílvarez cuando se retiraba para festejar a su tí­a.

Llamada inesperada

Para Sonia Batres, de 58 años, este dí­a de celebración ha sido muy especial desde que recibió una llamada inesperada durante la mañana.

«Mi hijo me llamó de los Estados Unidos para felicitarme por el Dí­a de la Madre y platicamos de varias cosas durante una media hora», relata.

Juan Carlos González Batres se fue a la Unión Americana en marzo del año pasado y desde entonces sólo habí­a hablado con su mamá un par de veces, debido a las limitaciones legales y económicas.

La madre de González Batres no recibió ningún regalo, pero parece estar muy feliz este dí­a. «Lo que más me gustó fue saber de que mi hijo está bien», indicó.

Como todos los dí­as instaló su venta de ropa en la sexta avenida de la zona 1 capitalina, pero su felicidad fue evidente tras escuchar la voz de un hijo que se encuentra lejos.

Celebración de color

En Guatemala, la celebración para las madres se caracteriza por el colorido de las flores, que se obsequian en gran cantidad.

El Mercado de Flores en la zona 3 se encontraba abarrotado por decenas de personas que salieron en búsqueda de arreglos, ramos de rosas o sencillas flores para obsequiar.

Con flores, almuerzo fuera de casa y un pastel, Jesús Grajeda celebrará a su madre, quien tiene 86 años. «Yo celebro con mi mamá todos los dí­as, pero hoy es aún más especial».

Grajeda asegura que las flores son el regalo perfecto para quienes quieren agradecer el sacrificio, dedicación y esfuerzo que realizan las progenitoras, sin embargo considera que todos los dí­as se les debe tratar de agradar.

Leticia Santos indicó que este dí­a será importante para los vendedores de flores, ya que tendrán la oportunidad de reponerse de las pérdidas económicas que han reportado en los primeros meses del año.

«Hoy han venido bastantes personas a buscar flores especiales y regalos para las mamás» indicó.

«Por lo menos estamos ganando un poco porque otros meses las ventas no son muy buenas», refiere Santos.

Las rosas, herberas y azucenas son las flores ornamentales de mayor venta en dí­as como hoy; los pedidos en floristerí­a y tiendas de obsequios se incrementaron desproporcionadamente en comparación con el resto de la semana.

Largas filas de personas se podí­an observar afuera de algunos comercios de flores, quienes se encontraban a la espera de poder adquirir ramos de rosas.

A Lucí­a de Calderón le regalaron un clavel rojo. «Me gustó mucho porque no creo que alguien más se recuerde de mí­».

Este dí­a, según Calderón, debe aprovecharse para pensar en todas las madres que son olvidadas por sus hijos y necesitan de atención médica, alimentaria y afectiva. «Ojalá que algún dí­a se reconozca su labor».