Esta mañana Roberto Barreda de León rindió su primera declaración por la desaparición y presunto asesinato de su esposa, Cristina Siekavizza. El Ministerio Público (MP) le imputó la comisión de seis delitos, incluido el de femicidio, ya que según el Fiscal, la ausencia del cuerpo de la víctima no libera de la acusación al señalado.

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En la audiencia se expusieron ante el Juez los testimonios, peritajes y documentos recabados por la Fiscalía para sustentar la acusación contra Barreda.
Según declaró al MP Petrona Say, extrabajadora doméstica de la Familia Barreda Siekavizza, el sindicado le dijo en una oportunidad: «no sé por cuánto tiempo más voy a aguantar a Cristina”, cuando la pareja atravesaba por serios problemas en su relación.
Dicha declaración formó parte de la imputación que el MP realizó contra Barreda, en la audiencia de primera declaración realizada en el juzgado Primero A de Mayor Riesgo, a cargo del juez suplente Hervy Sical.
Al dar sus datos, Barreda indicó que estaba casado y que previo a su detención vivía en el residencial Los Manantiales, San José Pínula.
Seguidamente Héctor Canastuj, fiscal a cargo del caso, pidió que fuera ligado a proceso por los delitos de violencia contra la mujer de forma psicológica y económica y de manera continuada, secuestro, asociación ilícita, maltrato contra personas menores de edad, obstrucción a la justicia y femicidio.
LOS SEÑALAMIENTOS
En relación al delito de femicidio, Canastuj subrayó que aunque no se cuente con el cuerpo de la víctima para comprobar la comisión del hecho ilícito, una serie de indicios llevan a la Fiscalía a considerar que el crimen sí se cometió.
Asimismo, el fiscal argumentó que en tribunales de otros países se han emitido sentencias por asesinatos y femicidios, sin haber encontrado el cuerpo de las víctimas.
Dentro de los indicios del MP, Canastuj citó la existencia de peritajes de luminol que evidencian la presencia de sangre en distintos lugares de la residencia de la víctima, así como en el vehículo que Cristina solía conducir.
El MP también fundamentó su hipótesis con la declaración de la doméstica y con documentos que prueban que Barreda dos meses antes de la muerte de su esposa, mandó a cancelar su firma en la cuenta bancaria de la familia.
Canastuj también resaltó que los hijos de la pareja, Roberto José y María Mercedes habrían presenciado la muerte de su madre, ya que el niño realizó un dibujo titulado La película de la muerte, donde se presume que tal imagen representa lo ocurrido a su madre. En otra ocasión, relató el fiscal, el infante habría jugado con una muñeca de manera violenta.
Por otro lado, el ente investigador aseguró que el señalado sometía a su esposa a maltratos físicos y psicológicos, que mensualmente le daba Q500 para el sustento de su familia y que Cristina no podía salir ni hablar con nadie, sin la autorización de Barreda.
El MP, además, reveló que el sindicado obligó a Cristina a embarazarse contra su voluntad, y que por ser una gestación del alto riesgo, el bebé murió, hecho que incrementó la violencia psicológica contra la víctima.
ESTRUCTURA
En relación al delito de asociación ilícita, los investigadores presentaron al juez una serie de escuchas telefónicas con las que buscaban probar que Barreda lideró una estructura que buscó bloquear las pesquisas de la Fiscalía.
Tal organización habría estado integrada por Óscar Celada, investigador privado al que pagaron Q50 mil quincenales por sus servicios, Javier Mendizábal, Joaquín Flores y Beatriz Ofelia de León, madre del sindicado, y expresidenta de la Corte Suprema de Justicia.
Al momento de cierre de esta edición el MP pidió al juez que el señalado fuera ligado a proceso, y la parte defensora del caso no había emitido sus alegatos; por su parte, el imputado ha manifestado ser inocente y ha pedido un proceso justo e imparcial.
TRASLADO
POR JODY GARCÍA
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Roberto Barreda compareció esta mañana a la Torre de Tribunales. Un fuerte dispositivo de seguridad lo traslado desde el Preventivo para Varones de la zona 18, hasta el juzgado de Mayor Riesgo en la zona 1.
El señalado usó un chaleco antibalas durante toda la audiencia, donde su aspecto era de incredulidad ante los señalamientos que el MP vertió en su contra.
Medidas de orden fueron implementadas durante la diligencia para evitar disturbios entre miembros de la prensa y agentes de seguridad.