Con estas palabras, Xi Jinping, en su discurso de aceptación como nuevo Secretario General del Partido Comunista Chino, definió su visión de la posición que espera tenga la República Popular de China en el entorno de la comunidad internacional a partir de su nombramiento que le permite a su vez convertirse en el Presidente del gigante asiático y por primera vez, en muchos años, acumular también el poder que le da el ser nombrado jefe de la Comisión Militar Central que maneja al ejército más grande del mundo.
La República Popular de China tiene un régimen unipartidista, en el que el Partido Comunista Chino (PCCH) acostumbra, cada diez años, hacer el relevo de la cúpula de mando a través de la escogencia de las personas que integrarán el Comité Central del Partido que en esta ocasión se redujo de 9 a 7 miembros y que dirige, maneja y dispone todo aquello que pase en el Partido, en el país y ahora, según las propias declaraciones del presidente Xi Jinping, también en un papel que espera China juegue en la comunidad internacional de la cual se ha mantenido, probablemente, hasta ahora, estratégicamente aislada. China, hoy la segunda economía mundial, es un país de altísimos contrastes, por una lado según las previsiones de diversos economistas pasará a ser la primera economía del mundo, superando a Estados Unidos entre los años 2016 a 2020; sin embargo, en el índice de desarrollo humano ocupa un lejano puesto 165 lo que de alguna manera nos hace ver las enormes variaciones que existen en el país. Sin duda los chinos saben lo que hacen, se preparan para su asalto al mundo internacional y lo hacen con una demostración de disciplina y orden que se refleja en el traspaso de un poder omnipresente entre un Comité Central del Partido y otro, sin ningún tipo de arrugas o reservas de cuotas de poder, lo que permite al nuevo mandatario y a su comité entrar con fuerza y autoridad a tener el control del país más habitado del planeta. Sin duda el relevo de poder, en el que el ex presidente Hu Jintao entregó el Partido, la Presidencia y la dirección del Ejercito es una señal de una transición ordenada que permite al país entrar sólido y fuerte a la arena de las relaciones internacionales en la cual, los últimos años ha tenido cada vez más preponderancia, tal y como lo demuestra, por ejemplo, su reciente apoyo al régimen sirio que ha impedido el que se implementen sanciones a dicho país.
China es un gigante económico, militar y ahora con el claro mensaje que ha enviado el presidente Xi Jinping se prepara a jugar un papel mucho más importante que simplemente ser un miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Sin duda Xi Jimping tiene enormes retos por delante, la economía se ha venido desacelerando los últimos años; aunque aún se mantiene a niveles envidiables, debe de liberar su política cambiaria para dejar de incidir en el valor del yuan y permitir que las empresas chinas compitan abiertamente, debe de hacer que esa riqueza que le ha generado la apertura de los mercados y de su economía, como nación eminentemente capitalista llegue a toda la población. Sin duda ha empezado bien y al igual que seguimos con atención a Estados Unidos y sus elecciones no debemos de dejar de ver a este otro gigante que tendrá mucho que decir en un futuro cercano en el mundo.