Siria firmó hoy un acuerdo con la Liga írabe que permitirá la llegada de observadores de ese organismo con la esperanza de poner fin a nueve meses de un levantamiento popular y la cruenta represión oficial, dijo el canciller sirio.
Damasco se había negado hasta ahora a firmar el acuerdo y su aceptación fue seguramente una respuesta a la creciente presión internacional por la cruenta represión que según Naciones Unidas ha matado por lo menos a 5.000 personas.
Además, al parecer Siria prefirió dar a los árabes la posibilidad de parar el conflicto antes de que la situación degenere en una guerra civil.
«La firma del protocolo es el principio de la cooperación entre nosotros y la Liga írabe y recibimos con agrado los observadores de la Liga írabe», dijo el canciller Walid al-Moallem a los reporteros en Damasco.
Agregó que los observadores dispondrán de un mandato de un mes, que podrá ser prorrogado por otro mes si ambas partes lo acuerdan así. Los observadores tendrán «libertad de movimiento y estarán bajo la protección del gobierno sirio», agregó, pero no podrán visitan lugares militares delicados.
La Liga írabe dio a Siria de plazo hasta el miércoles para firmar el acuerdo y advirtió que si Damasco no lo hacía, la Liga se dirigiría al Consejo de Seguridad de la ONU para intentar terminar con la represión desencadenada por el régimen del presidente Bashar Assad.
El acuerdo fue firmado en la sede cairota de la Liga írabe después que el bloque de 22 naciones aceptara enmiendas exigidas por Siria, dijo al-Moallem.
Un funcionario de la Liga írabe dijo en El Cairo, a condición de guardar el anonimato por no estar autorizado a dialogar con la prensa, que el viceministro sirio de Relaciones Exteriores, Faisal Mekdad, firmó el acuerdo.