Fin de semana negro


México cierra fin de semana negro con 43 asesinatos.


México vivió uno de sus fines de semana más sangrientos al registrar entre viernes y domingo 43 asesinatos en diversos puntos de su territorio, azotado por una encarnizada guerra entre narcotraficantes protagonizada por sicarios cada vez más jóvenes.

Los estados que acapararon el mayor número de homicidios fueron Chihuahua (norte) y Guerrero (sureste).

De los 16 asesinatos cometidos el domingo en Chihuahua, frontera con Texas (sur de EEUU), seis fueron en un bar, a donde ingresó un comando armado con fusiles de asalto AK-47, usados con regularidad por el crimen organizado, reportó la Subprocuradurí­a de Justicia Estatal.

En Guerrero un militar y nueve presuntos sicarios murieron también el domingo en un enfrentamiento en el que se detuvieron a cuatro individuos que también portaban AK-47, y en otro hecho fueron encontrados tres cadáveres, informó la secretarí­a de Seguridad Pública.

En otro extremo de México, en Tecate, Baja California (noroeste), dos jóvenes de 20 y 23 años fueron asesinados en el centro del distrito, indicó la fiscalí­a estatal.

Mientras, en el este del paí­s, a unos 30 km del concurrido balneario Cancún, fueron encontrados los cuerpos de dos individuos en estado de putrefacción, atados de manos y con la cara vendada, reportó la fiscalí­a estatal.

Entre el viernes y el sábado 10 personas más fueron asesinadas en Chihuahua, territorio del cártel de Juárez, encabezado por el Vicente Carrillo, y disputado con el cártel de Sinaloa, del prófugo Joaquí­n «Chapo» Guzmán.

La lucha entre los cárteles de las drogas es protagonizada por sicarios cada vez más jóvenes.

En Tijuana, frontera con San Diego, California (EEUU), se ha detectado una «nueva generación» de pistoleros, cuyas edades oscilan entre los 19 y 25 años, dijo Daniel de la Rosa, secretario de Seguridad Pública estatal, al diario El Universal.

El fenómeno se extiende a otras áreas del paí­s, pues los jóvenes sicarios son recultados en varios puntos de México, señaló.

«Son la nueva «carne de cañón», en su mayorí­a jóvenes enviados por delante con una responsabilidad que antes tení­an sus jefes, quienes o han muerto o han sido detenidos», dijo a su vez Rommel Moreno, procurador de Justicia estatal de Baja California.

En lo que va del año ocurrieron más de 5.000 asesinatos, según conteos de los diarios El Universal y Milenio, cifra que para el gobierno se ubica en poco más de 3.000. La mayorí­a de estos crí­menes son atribuidos a la guerra entre narcotraficantes, que se torna dí­a a dí­a más violenta.

«En la mayorí­a de los cárteles, los sicarios que se encontraban en el tercer nivel de la estructura eliminaron a los mandos del segundo nivel y asumieron el liderazgo, por lo que el control interno y entre grupos rivales se tornó más violento», expuso a su vez el secretario federal de Seguridad Pública, Genaro Garcí­a Luna.

Luna ejemplificó el domingo que de los 475 asesinatos cometidos del 1 al 25 de noviembre «39% se debieron a ajustes de cuentas» entre bandas criminales, «33% a la confrontación de cárteles», otro 20% «está relacionado con acciones contra autoridades por incumplimientos con la delincuencia organizada y 8% con acciones contra las autoridades que cumplieron con sus funciones».

Acompañando al sangriento fin de semana, «narcopancartas» aparecieron este fin de semana en varios puntos del paí­s, en las que se acusa a altos funcionarios de proteger al fugado Joaquí­n «El Chapo» Guzmán.

En las «nacorpancartas» aparecidas en Oaxaca, Guerrero (sureste) y Nuevo León (Norte) se señala que Garcí­a Luna «es el narcotraficante con más poder», y que se dice que está «al servicio del cártel de Sinaloa».

En un intento por frenar la ola de violencia, el gobierno de México desplegó desde 2006 un operativo de seguridad con más de 36.000 integrantes. De todas formas, según Garcí­a Luna en los dos últimos años fueron asesinadas más de 6.900 personas.