Fiestas patrias


La fecha memorable en su CLXXXVI aniversario marcó el calendario este 15 de septiembre. Suceso trascendental originado de la emancipación polí­tica de España, más que auténtica independencia. Su verdadero sentido aún dista de ser alcanzado, sin embargo, la patria lo ansí­a de todos.

Juan de Dios Rojas
jddrojas@yahoo.com

Nos encuentra empero, distanciadas las cinco parcelas que constituyeron una patria grande centroamericana en sus inicios, causa de inmediato a la reacción natural. Y lejana está por consiguiente la ocasión histórica de retornar a dicho esquema controversial, efecto de ambiciones.

Arribamos al suceso nacional carentes por lo visto de una sumatoria deseable conformada por significativos valores: libertad, independencia, civismo y patriotismo. Formarlos, inculcarlos y trasmitirlos viene a constituir tarea compartida de padres, sociedad, escuela y autoridades.

Estos, de verdad, su ubicación implica entrega, veneración y responsabilidad, entrándole con ganas sin tregua ni cosa por el estilo. Va más allá de encasillarnos en moldes estereotipados; tampoco atenernos solamente a una rutina incolora, repetida hasta el cansancio, no obstante prevaleciente.

Llegamos a otro aniversario vuelto fiestas patrias, pendientes de que lo puntales básicos generadores del bienestar común podamos disfrutarlos. Hago referencia directa a techo, comida, trabajos y salud. A quién sabe cuántos años luz de suelo guatemalteco de tener presencia visible y firme.

Ante el altar patrio perpetuo, no ocasional nada más, que deberí­a crecer en cada pecho de los connacionales sin excepción, son llamados a demostrarlo cada dí­a del año. Con dicha participación personal ayudarán al engrandecimiento esperado desde tiempo atrás y al desarrollo total.

Existen de consiguiente muchas materias pendientes de recuperación cortoplacista. Actitudes y expresiones conductuales observables representan el perfil mayoritario. De distanciarse ello entonces el cambio anhelado, proseguirán en lí­nea directa las falsas expectativas, por demás crecientes.

Meditemos, si por ejemplo es pedir imposibles acaso el mantenimiento sostenible y duradero de la unidad familiar convertida en integración. Sabemos todos que es el núcleo central de la sociedad, garante de un mejor conglomerado; de allí­ que su ausencia origina lamentables consecuencias.

Que la desigualdad permanente, a modo de homenaje a la patria tome el sendero hacia su extinción. El trato igualitario sí­ podrá darle efectividad al término manipulado siempre que todos somos hermanos, además de conciudadanos dispuestos a cooperar sin reservas con nuestro paí­s irredento.

Cuando nuestra Carta Magna, leyes y reglamentos sean respetados al pie de la letra, en vez de quedarse como una cosa muerta, el paí­s será grande. Que el binomio de gobernantes y gobernados sostenga una relación de mutuo entendimiento, comprensión y cortesí­a, las cosas mostrarán un rostro diferente en el amplio sentido del término.

No más violencia, delincuencia; tampoco corrupción, impunidad, injusticia y odio entre compatriotas; que no haya pobreza y miseria, falta de trabajo y justicia social. De conseguirse algún dí­a lejano vendrá a representar el mejor regalo individual a las fiestas patrias, sin pasarse jamás sobre los intereses de los demás.