Fiesta verdeamarela en inauguración


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En una tarde soleada y a ritmo de samba, multitudes de brasileños vestidos con los colores verde y amarillo de su selección llegaron al estadio Itaquearo para vivir la inauguración de la Copa Mundial, que regresa al país después de 64 años.

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Por JUAN ZAMORANO, JORGE SAINZ, SAO PAULO / AP

Al menos en las horas previas a la ceremonia de apertura y al silbatazo inicial que pondría en marcha el choque entre Brasil y Croacia, el ambiente dentro y en los alrededores del estadio eran de fiesta, en que las masas de torcedores brasileños convergían con otros aficionados de otros países, incluyendo latinoamericanos, que llegaron a respaldar sus equipos y de paso testimoniar la inauguración.
Agentes de la policía y militares brasileños resguardaban las inmediaciones del estadio, mientras que un helicóptero militar sobrevolaba el área de Itaquerá, un suburbio alejado del centro de Sao Paulo.
Las horas antes al comienzo de la gran fiesta, todo transcurría de manera tranquila y sin incidentes, al menos en el epicentro del escenario. Un grupo de unos 300 manifestantes se enfrentó horas antes con las autoridades en la avenida principal que conduce al estadio, y la policía utilizó gases lacrimógenos y bombas de estruendo para dispersarlos.
«Queremos vivir este Mundial en casa y disfrutarlo. Para muchos de nosotros es una fiesta», dijo a The Associated Press el paulista Carlos Alberto, un torcedor de 41 años que lucía una camiseta con el nombre de la leyenda del fútbol brasileño Garrincha y el número «7».

Locura «mundial» en Brasil
Si las protestas contra el Mundial habían sembrado dudas sobre el entusiasmo de numerosos brasileños con su Copa, todas quedaron resueltas rápido.
Miles de personas provocaron un colapso en las calles de Río de Janeiro y otras ciudades del país el jueves para seguir el debut de la selección brasileña contra Croacia en Sao Paulo. Un festival de música, celebración y color verde y amarillo se tornó especialmente entusiasta en la playa de Copacabana.
«Es espectacular y sí esperaba este ambiente a pesar de las protestas», dijo Natalia Osandón, una chilena que vive en Río de Janeiro. «Lo que pasa es que al final para el brasileño su religión es el fútbol».
«Nunca me preguntaron en quién creo o por mi religión, sino qué equipo tengo», añadió.
Un gentío de aficionados, brasileños fundamentalmente, pero también chilenos, mexicanos, argentinos y colombianos hacía fila para entrar al Fan Fest de Copacabana para seguir el partido en una enorme pantalla gigante. Era un ambiente colorido y ruidoso, en el que hacían sonar trompetas y silbatos.
Incluso los silbatos de los agentes de policía que trataban de regular un tráfico imposible sonaban al ritmo que marcaban los hinchas jubilosos.
«Vivirlo acá es otra cosa», admitió David García, un colombiano de 28 años. «Los colombianos estamos sedientos de fútbol».
Se notaban las ganas de Mundial en América Latina, que no albergaba el torneo desde México 1986. Brasil no era anfitrión desde 1950 y la última Copa en Sudamérica se remontaba a Argentina 1978. Este ambiente, con miles de personas en la calle, no se vivió en la anterior cita en Sudáfrica.
«A toda madre», dijo Daniel Arellano, un mexicano de 36 años. «El ambiente es impresionante, la gente es feliz. Nosotros esperamos pasar de ronda».
J. Lo y Pitbull ponen la fiesta

Vestidos de los colores nacionales de Brasil verde y amarillo, Jennifer López y Pitbull interpretaron el himno oficial de la Copa del Mundo previo al partido inaugural del torneo.
Un abarrotado estadio Itaquerao aclamó a las estrellas estadounidenses de origen puertorriqueño y cubano, que cantaron la canción oficial del Mundial, «We Are One (Olé Olá)» (Somos Uno) junto con la intérprete brasileña Claudia Leitte.
La participación de J. Lo estuvo en duda hasta el martes, cuando la cantante confirmó a The Associated Press que viajaría a Brasil para la ceremonia inaugural.
Brasil enfrentaba más tarde a Croacia para poner en marcha el Mundial.