Fidel vuelve a criticar a EE.UU.


Fidel Castro, ex presidente cubano, criticó hoy a Estados Unidos por el papel que desempeñó durante la crisis diplomática de Latinoamérica.

Fidel Castro, quien hace cuatro décadas alentó revoluciones en América Latina, abogó desde su puesto de editorialista y amparado en su influencia polí­tica contra las «guerras fratricidas» que Estados Unidos «se empeña en provocar» por su «sed de sangre».


Ese propósito del presidente George W. Bush «Â¡hay que denunciarlo tenazmente!» dice el lí­der cubano de 81 años este lunes, en su séptimo artí­culo en que denuncia directa o indirectamente el propósito del mandatario norteamericano de aprovechar la crisis fronteriza entre Colombia y Ecuador para provocar una guerra.

«Â¿Por qué se empeñan en provocar guerras fratricidas entre los pueblos de América Latina?», se pregunta Castro y añade que «los jefes y funcionarios imperiales trabajan febrilmente amenazando a todos con su brutal fuerza, pero el imperio es insostenible y no desiste. Tiene sed de sangre».

«El hecho real es que Bush y su grupo están más atrapados por los errores de polí­tica exterior que el propio (Richard) Nixon cuando renunció» en 1974, dijo Castro, quien como jefe de Gobierno en Cuba se enfrentó a todas las administraciones de Estados Unidos desde 1959.

Desde inicios de marzo el lí­der cubano, que convalece hace 19 meses de una grave crisis intestinal que le hizo declinar la reelección en febrero, ha denunciado ese propósito y afirmó que Washington fue «el único perdedor» de la cumbre del Grupo de Rí­o que solucionó la crisis.

El influyente periódico «El Tiempo» de Bogotá aseveró la pasada semana que «Castro le pidió a (Hugo) Chávez ir a la Cumbre del Grupo de Rí­o con un mensaje conciliador, aprovechando la ausencia de Estados Unidos».

En ese delicado ajedrez polí­tico, el nuevo Gobierno de Raúl Castro no se pronunció oficialmente sobre la crisis que involucró también a Venezuela. Interrogado al respecto, el canciller Felipe Pérez Roque dijo que «coincidimos plenamente» con «el compañero Fidel».

Castro, que en las décadas de 1960 y 1970 alentó movimientos guerrilleros en América Latina, dijo en febrero que Cuba sostení­a relaciones de amistad con todos los gobiernos de América Latina «sean de izquierda o derecha», en otro artí­culo, todos publicados bajo el cintillo «Reflexiones».

Cuba ha servido de mediador y sede de las conversaciones de paz entre Bogotá y el segundo grupo guerrillero colombiano, el Ejército de Liberación Nacional.

«Hace rato trazamos esa lí­nea y no la cambiaremos; cualquier gestión en favor de la paz (…) estamos dispuestos a apoyarla. Es un terreno espinoso y difí­cil, pero preservaremos en él», añadió.

Esa posición fue ratificada por el nuevo presidente, su hermano Raúl Castro.

No se trata de que Cuba se arrepienta de su pasado en América Latina o de las campañas «internacionalistas» de Africa, pues el guerrillero Ernesto Che Guevara, muerto en Bolivia en 1967, es aún un í­cono permanente en la vida cubana.

En 2005 La Habana conmemoró los 30 años de la «Operación Carlota», su participación en la guerra en Angola y poco después en Etiopí­a. La televisión promueve ahora un documental sobre los 20 años de la victoria en la decisiva batalla de Cuito Cuanavale, donde derrotó a Sudáfrica, en el sur de Angola.

Pero las circunstancias han cambiado en América Latina, donde ya Cuba tiene gobiernos aliados y amigos.

El sábado en otro editorial, Castro denunció la «estúpida intención» de implicar a cubanos con las FARC, uno en México y otro en Colombia, divulgadas por un diario estadounidense.

También salió en defensa de su amigo y aliado Hugo Chávez, de quien dijo «no renuncia a la búsqueda de la paz entre los pueblos hermanos de América Latina».