Tres de los siete legisladores demócratas, entre ellos la líder de la delegación, Bárbara Lee, se encontraron con Fidel antes de concluir su visita de cinco días, un día después de reunirse con Raúl Castro.
«Nos pareció lleno de energía, nos reunimos en su casa», contó Lee en una rueda de prensa al regresar a Washington, y precisó que Castro «tomaba notas» y era «muy inquisitivo» sobre la amplia variedad de temas de que hablaron.
En el encuentro, el líder comunista de 82 años preguntó a los legisladores cómo pueden los cubanos «ayudar al presidente Obama» a normalizarlas las relaciones, dijo la representante Laura Richardson.
En su primer encuentro con legisladores norteamericanos desde que asumió el poder en julio de 2006, Raúl les dijo estar listo para dialogar «sobre cualquier asunto» en «igualdad» y con «respeto», según una nota oficial.
La reunión fue de cuatro horas y media y abordó «diversos temas, con énfasis en la posible futura evolución de las relaciones bilaterales y los vínculos económicos, luego de la llegada al poder de una nueva administración norteamericana», agregó.
«Fue una reunión muy buena, hubo una apertura muy grande, una reunión muy franca. Hablamos de una amplia gama de temas y estamos convencidos de que el presidente Castro ve que la normalización de relaciones y el término del embargo beneficiarían a ambos países», declaró Lee en La Habana.
Comentó que discutieron con Raúl Castro la importancia de un «diálogo sin condiciones previas». «Ha llegado el momento de hablar con Cuba y el momento es ahora», destacó.
Lee precisó que con la normalización habrá «un incremento del comercio», tema que fue tratado ampliamente por el grupo, integrado además por Bobby Rush, Melvin Watt, Marcia Fudge, Emanuel Cleaver y Mike Honda.
«Se habló de lo que podríamos hacer juntos en temas como el tráfico de drogas, la trata humana y siempre (recibimos) el mensaje claro de que en un marco de soberanía e independencia se puede conversar para normalizar las relaciones», dijo Richardson.
En un artículo de prensa del martes, Fidel Castro, que en años anteriores recibió a misiones similares, dijo valorar «el gesto» de los legisladores.
El lunes en otro artículo afirmó que Cuba no teme al diálogo con Estados Unidos y aplaudió el pedido del senador republicano Richard Lugar para que Obama cambie la política hacia la isla y nombre un enviado especial para conversar.
«No necesitamos tampoco la confrontación para existir, como piensan algunos tontos», escribió Castro, que aunque alejado del poder ejerce su influencia de máximo líder de la revolución y primer secretario del gobernante Partido Comunista.
El viaje de los legisladores ocurrió en un clima internacional favorable a la distensión bilateral y a pocos días de la Cumbre de las Américas, donde varios presidentes pedirán a Obama levantar el embargo que impuso Washington a la isla en 1962.
Los legisladores señalaron que entregarán su informe de la visita a Obama antes de la Cumbre, a la que Cuba no puede asistir por estar suspendida de la OEA.
Cuba «es un tema que hay que conversar con mucha tranquilidad» y «que no se va a resolver en la Cumbre (…). No creo que haya una resolución», afirmó el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza.
Auque Obama no se comprometió a eliminar el embargo, relajó restricciones para los viajes de cubano-estadounidenses. Su asesor especial para la Cumbre, Jeffrey Davidow, dijo que las aliviará aún más, y según el diario Wall Street Journal serán levantadas totalmente y suprimirá los límites al envío de remesas.
La visita se dio en momentos en que un grupo de senadores promueve un proyecto que permitiría los viajes de estadounidenses a Cuba.
El ex presidente cubano Fidel Castro estimó que corresponde al Gobierno de Barack Obama tomar la iniciativa de mejorar las relaciones con Cuba, según un artículo publicado hoy en el que calificó de «magnífico» un encuentro con congresistas de Estados Unidos.
Castro hizo esa reflexión a partir de la pregunta que le hizo a uno de los tres representantes demócratas que recibió ayer sobre «el sentido de su afirmación: «Obama puede mejorar las relaciones con Cuba, pero Cuba debe ayudar a Obama»».
«Nosotros no éramos agresores ni amenazábamos a Estados Unidos. Cuba no disponía de alternativa alguna que le permitiera tomar la iniciativa», explicó el líder comunista de 82 años en torno a la afirmación que hizo el legislador.
Castro, alejado del poder desde que enfermó en julio de 2006, señaló que Cuba parte «de la seguridad» de que las palabras de Obama, quien se declara favorable a un diálogo con Cuba, «eran sinceras», lo cual fue afirmado «públicamente antes y después de su elección».
Pero, recordó, las autoridades cubanas tienen «el criterio de que las realidades objetivas eran, en Estados Unidos, más poderosas que las sinceras intenciones de Obama».
Castro, quien recibió a los legisladores en su casa durante 1 hora y 45 minutos, comentó que el encuentro fue «magnífico» y que también les contó «brevemente las experiencias vividas en dos años y siete meses de internamiento hospitalario» y las actividades a las que ahora se dedica.
«Les expliqué lo aprendido en ese tiempo de reclusión obligada, sobre todo, el gran interés por lo que acontecía en el mundo y de modo especial en Estados Unidos, a medida que recopilaba noticias y me concentraba en el estudio», añadió.
El ex gobernante destacó la «sinceridad» de los congresistas estadounidenses, quienes concluyeron el martes una visita de cinco días a Cuba en busca de acercar posiciones para un diálogo entre Washington y La Habana.
«Es evidente que conocen a Obama y reflejan confianza, seguridad y simpatías hacia él», concluyó Castro, a quienes los congresistas dijeron haber visto «enérgico», según declaraciones que ofrecieron a su retorno a Washington.
En el encuentro participaron los representantes Bobby Rush, Laura Richardson y Barbara Lee, líder del grupo de siete congresistas que visitaron la isla y también se reunieron con el presidente Raúl Castro.