Fidel Castro cumple 82 años


Fidel Castro, ex presidente de Cuba, cumple esta semana sus 82 años, en medio de libros y de cheques médicos.

El histórico lí­der comunista Fidel Castro cumple el miércoles 82 años, retirado de la presidencia de Cuba pero haciendo sentir su peso en el gobierno de su hermano Raúl desde sus artí­culos de prensa.


Habituados ya a la ausencia pública de quien los gobernó por casi medio siglo, los cubanos no están pendientes de la fecha. Aunque oficialmente no fue convocado un gran festejo, mujeres revolucionarias y centros laborales lo homenajean con jornadas de trabajo voluntario.

«Â¡Caramba, sí­, el Comandante cumple años!, pero uno está en otra cosa, en el resolver, porque esto sigue difí­cil. Hay gente que quiere durar toda la vida, pero todo llega a su fin. El ya jugó su papel», comentó Yolanda, un ama de casa de 43 años, mientras escogí­a tomates en un mercadito del barrio Vedado.

Aunque sin salir en público desde que enfermó hace dos años, el ahora «compañero Fidel» mantiene con sus «Reflexiones», cartas y esporádicos videos una vigencia en los medios mayor que la de Raúl, quien asumió la presidencia tras renunciar su hermano en febrero.

En sus últimas imágenes, hace dos meses, apareció con su aliado, el presidente venezolano Hugo Chávez, siempre muy delgado en su ya habitual traje deportivo, pero conversando animado en un jardí­n, a diferencia de otros videos grabados desde una habitación.

«Yo lo veo muy jodido, deteriorado. Aunque lo atienden los mejores médicos, tanto él como Raúl ya tienen muchos años y deberí­an dejar a la juventud. No he sentido cambio y hay mucho qué hacer: menos polí­tica y más trabajo», opinó un mecánico de maquinaria retirado, de 76 años.

Pero los 82 años le llegan a Fidel en un momento de aparente estabilidad en su crisis de salud dada una mayor frecuencia de editoriales y encuentros con visitantes, el último en julio cuando almorzó y estuvo cinco horas con el escritor colombiano Gabriel Garcí­a Márquez.

Sin recuperarse de su enfermedad -«secreto de Estado»-, escribe y lee, mientras sigue un estricto régimen de dieta, ejercicios y cuidado médico, en un sitio no revelado.

Autoproclamado «soldado de las ideas», opina de problemas mundiales y alerta y traza lí­neas internas en sus artí­culos, unos 150 desde marzo de 2007, ahora puestos en el sitio www.cubadebate.cu.

«Raúl hizo muy bien en guardar silencio», destacó hace unos dí­as al referirse a las versiones de que Rusia instalarí­a bombarderos en Cuba.

«Fidel sigue ahí­. Ha estado mal, pero tiene la mente clara; y Raúl lo sigue», afirma Joaquí­n Rodrí­guez, cobrador del servicio de agua, de 51 años. Contrario a él, Ania, vendedora de 32 años, dice no leer «ninguna reflexión». «Â¡No estoy pa»eso!», se rí­e.

Aunque cada cierto tiempo hay rumores del estado fí­sico de Fidel, pocos dudan de su lucidez e influencia en el gobierno. Opositores y analistas incluso le atribuyen una actual parálisis de los cambios que emprendió Raul y hablan de divisiones.

Señalan que el gobierno buscó la eliminación de las sanciones europeas y Castro la consideró una «hipocresí­a»; que ahora se firmaron pactos de derechos humanos que antes Fidel rechazó, o que Raúl habla de problemas en la educación mientras que para su hermano «no estamos tan mal».

«Hay una parálisis. La salud de Fidel parece estable y le alimenta la ilusión de volver de algún modo al poder, en momentos en que Cuba puede tomar otro rumbo. Y lo hace poniendo cortapisas y negando una realidad: hay división en la cúpula», estima el disidente Manuel Cuesta.

Pero Fidel salió al paso de suspicacias. «No soy ni seré nunca jefe de fracción o grupo. No puede decirse, por tanto, que haya pugnas dentro del Partido», escribió hace un mes.

Raúl, que dice contar con el apoyo de su hermano, creó expectativas al anunciar «cambios estructurales» y levantar prohibiciones que pesaban sobre los cubanos; pero la población aún espera medidas de apertura económica y social.

Para Washington los cambios de Raúl son «cosméticos»; La Habana sostiene que «perfecciona» el socialismo, y algunos analistas piensan que todo seguirá igual mientras viva Fidel.

LIBROS Y Mí‰DICOS


El lí­der cubano Fidel Castro, que cumple 82 años el miércoles, pasa sus dí­as, retirado del gobierno, entre libros, periódicos y despachos de agencias internacionales, escribiendo editoriales y sin faltar a sus ejercicios ni al control de los médicos.

Según detalles que el mismo Fidel ha dado en sus artí­culos de prensa, se levanta temprano, debe tomar sus pastillas y comidas a tiempo, y a mitad de la mañana, tras hacer ejercicio, comienza a leer «cuidadosamente todos los dí­as las opiniones sobre Cuba de agencias tradicionales de prensa».

«Hace ejercicio casi dos horas diarias, dos tandas al dí­a», precisó en una ocasión Raúl Castro, quien asumió el mando interinamente cuando enfermó su hermano en julio de 2006 y oficialmente desde febrero pasado.

Cuando publicó su renuncia el 19 de febrero, Fidel definió su nuevo perfil: «No me despido de ustedes. Deseo solo combatir como un soldado de las ideas. Seguiré escribiendo bajo el tí­tulo Reflexiones del compañero Fidel», añadió.

Escribe largas horas, contó. Desde marzo de 2007 ha escrito unos 150 artí­culos, antes llamados «Reflexiones del Comandante en Jefe», y en los que traza lí­neas internas pero principalmente opina de diversos asuntos mundiales, como el conflicto en Colombia, la situación en Rusia, los Juegos Olí­mpicos en Pekí­n, la crisis energética.

Fidel sigue la Mesa Redonda Informativa, el programa por excelencia de la oficialidad en la televisión cubana, y a través de canales internacionales, como Telesur y la CNN, se mantiene al tanto de los acontecimientos mundiales.

«Â¿Qué hago yo? Coopero reuniendo noticias y datos y haciendo análisis sobre los más agudos problemas internacionales que aporto a la dirección del Partido (Comunista) y del Estado», escribió en junio, y precisó que dedica a ello «casi todas las horas del dí­a».

«Todo el resto del tiempo lo empleo en leer, recibir información, conversar telefónicamente con numerosos compañeros -funcionarios- y realizar los ejercicios de rehabilitación pertinentes», explicó también.

Devora libros y ensayos de autores internacionales. Han pasado por sus manos en su convalecencia «La edad de la turbulencia», de Alan Greenspan, «Nemesis: los últimos dí­as de la República estadounidense», de Charlmers Johnson, y «Faith of my Fathers», del candidato republicano estadounidense John McCain.

Está bajo cuidado de un equipo de médicos y de su esposa, Dalia Soto del Valle. Se encuentra en un sitio no revelado, que según unos es el Cimeq, un hospital especializado en el oeste de La Habana; otros hablan de su residencia, conocida como «Punto Cero», o del mismo Palacio de la Revolución.