Fidel asegura la Revolución


Fidel Castro, presidente de Cuba, aseguró que su sucesor no venderá la Revolución, y que ésta continuará con o sin él.

El Parlamento de Cuba designará el domingo al sucesor del lí­der comunista Fidel Castro, quien descartó hoy, en un editorial, cambios en el sistema polí­tico de la isla a pesar de su salida de la Presidencia.


A tres dí­as de haber renunciado a una reelección presidencial y a dos de la definición de su reemplazo, Castro escribió sus primeras «Reflexiones del compañero Fidel» -ya no «del Comandante en Jefe»-, en las que admitió que su retiro marca «el fin de una etapa», pero no el inicio de una transición polí­tica.

«No es lo mismo el fin de una etapa que el inicio del fin de un sistema insostenible», dijo el lí­der de 81 años, al aludir a Estado Unidos y señalar que los cubanos no regresarán «jamás al pasado» capitalista previo al triunfo de la revolución de 1959.

Castro aseguró su renuncia el martes tras 19 meses alejado del poder por una enfermedad no revelada, que lo llevó a ceder el mando a su hermano Raúl, ministro de Defensa de 76 años, con carácter provisional.

Todo indica que Raúl será ratificado como el sucesor definitivo el domingo cuando los 614 diputados, la mayorí­a del gobernante Partido Comunista (PCC), se reúnan a partir de las 10H00 locales (15H00 GMT) para escoger a los 31 miembros del Consejo de Estado -Ejecutivo-, que hasta ahora habí­a estado presidido por Fidel.

El veterano lí­der dijo tener «la conciencia tranquila» con su decisión y comentó que «los dí­as de tensión, esperando la proximidad del 24 de febrero», lo dejaron exhausto.

La elección se realiza en un ambiente de expectativas sin precedentes en la población, además de por la definición del nuevo presidente, por eventuales «cambios» prometidos por Raúl para aliviar las penurias de la vida diaria.

Al abordar en su artí­culo la reacción que provocó en su «adversario» su anuncio de retiro de la actividad polí­tica, Castro aseguró que en Cuba no habrá «cambio» polí­tico como esperan el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y paí­ses europeos.

«Cuba cambió hace rato y seguirá su rumbo dialéctico. ¡No regresar jamás al pasado!», manifestó, al dejar entrever la posibilidad de una renovación del sistema, pero sin regresar al capitalismo.

El nuevo gobernante asumirá desafí­os monumentales como la transición generacional de la revolución, sacar a la economí­a de la postración, hacer ajustes polí­ticos y buscar unidad y consenso en esta era post-Fidel.

La renuncia de Castro, tras 49 años en el poder, provocará un reacomodo en las cúpulas de gobierno y militar, debido a que también deja su cargo de «Comandante en Jefe», que asumirí­a su hermano Raúl, dejando vacante el Ministerio de Defensa.

«Estoy enfrascado ahora en el esfuerzo por hacer constar mi voto unido en favor de la Presidencia de la Asamblea Nacional y del nuevo Consejo de Estado, y cómo hacerlo», dijo este viernes, en un llamado a la unidad.

En su mensaje de renuncia, Fidel Castro perfiló un gobierno colegiado para sustituir el unipersonal, con dirigentes de la vieja guardia, de una generación un poco más joven y de la intermedia, en la cual se ubica el vicepresidente Carlos Lage, de 56 años.

Castro mantiene su cargo de primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), lo que le confiere una gran autoridad sobre el Estado y el Gobierno, por lo que analistas coinciden en que seguirá teniendo enorme influencia en la toma de decisiones.

«No me despido de ustedes. Deseo solo combatir como un soldado de las ideas. Seguiré escribiendo bajo el tí­tulo «Reflexiones del compañero Fidel». Será un arma más del arsenal con la cual se podrá contar. Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso», dijo el martes.