Fernando Alonso gana en Singapur y se acerca un poco más al liderato


Fernando Alonso (segundo a la izquierda), piloto de Ferrari, capitalizó con el triunfo la pole position en el Gran Premio de Singapur. FOTO LA HORA: AFP Saeed KHAN

El español Fernando Alonso (Ferrari) se acercó un poco más al liderato del Mundial de Fórmula 1 al ganar ayer el Gran Premio de Singapur, por delante de los dos pilotos de Red Bull, el alemán Sebastian Vettel, segundo, y el australiano Mark Webber, tercero.


Heikki Kovalainen (I), piloto finlandés, intenta apagar el fuego en su monoplaza, como parte de los incidentes ocurridos en el circuito. FOTO LA HORA: AFP BRYAN VAN DER BEEK

Con esta victoria el asturiano está ahora segundo del Mundial, con 191 puntos, un poco más cerca del lí­der Webber (primero con 202 unidades) mientras que el británico Lewis Hamilton (McLaren), que ayer tuvo que abandonar tras un choque, está en tercera posición (182 puntos).

Alonso realizó una gran carrera y estuvo lí­der casi todo el tiempo, excepto en la vuelta 33 cuando el Mercedes del alemán Nico Rosberg (que terminó quinto) se puso lí­der mientras cambiaba los neumáticos.

Por su parte, Vettel, que habí­a perdido tiempo respecto a Alonso al principio, fue recuperando terreno y acercándose al español aunque se tuvo que conformar con el segundo lugar.

Su compañero en Red Bull, Mark Webber, también fue de menos a más y tras su decepcionante quinto lugar del sábado en las clasificaciones, logró este domingo colocarse en el tercer lugar del podio.

EL JEFE DE LA NOCHE

La noche deja paso a la madrugada de Singapur cuando un muchacho de Asturias sonrí­e después de dejarse el alma entre los muros y provocar una revolución en un deporte de hombres que se juegan la vida en instantes infinitos. Y guiña el ojo derecho. Cosa de grandes. Fernando Alonso era feliz ayer, pero aún no ha terminado el trabajo. ¿Qué sentirá el campeón cuando gana? ¿Qué pasará por su cabeza en el momento de pasar primero por la lí­nea de meta, cuando recibe el trofeo, al escuchar el himno español? La respuesta no se entiende a primera vista, labios apretados en señal de duda.

Finalmente responde rodeado de abrazos y felicitaciones, de manchas rojas que se acercan y se van: «Lo opuesto a cuando pierdo». Imaginen el resto. Ayer sintió lo mejor, sin duda, después de una carrera en el tapiz de un faquir, rodeado de cuchillos que se clavaban al menor fallo, delante de un genio que se podí­a colar delante al error más í­nfimo, apretando las manos hasta el dolor en el volante. Así­ fue como el piloto español pudo con Sebastian Vettel, un mago con pinta de niño que acaba de salir del instituto al que sólo le falta la carpeta con fotos de sus í­dolos, pero que es capaz de llevar a la taquicardia a un paí­s entero, esa España que ayer miraba la noche de Singapur entre nervios y suspiros de alivio cuando salió el cartel de final en este thriller memorable.

Y es que ayer Vettel ofreció su mejor versión, pero Alonso recordó aquel chico de azul que jugaba con Schumacher en las curvas de Imola. O mejor. Porque el doble campeón consiguió lo que jamás antes habí­a logrado en un gran premio: victoria, vuelta rápida, pole y liderato de principio a fin. Impresionante. Alonso ayer fue el mejor y es el único piloto capaz de viajar más allá del lugar que los lí­mites de su monoplaza permiten. Y lo dicen quienes saben de esto. Christian Horner hablaba con sus ingenieros cuando recibió una pregunta que mostrarí­a su sinceridad. ¿Qué coche era más rápido? El Red Bull, sin duda. ¿ Y por qué no han ganado? El jefe del equipo austriaco abre sus brazos, muestra las palmas de las manos y contesta sólo con una palabra: Fernando.

Fernando el bueno, el que toda la afición española espera, el que es capaz de ganar y ganar, y hacerlo desde la salida hasta la bandera de cuadros, el grandí­simo campeón que recibe la carrera agotada de uno de los hombres más ricos del planeta con un pantalón rojo. Alonso se para y saluda a Botí­n, mientras una bandera de España ondea al viento de Singapur encima de un abrazo.

Pero para llegar a ese momento, para abrir la sonrisa y flexionar los ojos, el de Ferrari tuvo que salir dando bandazos a su coche a milí­metros de Vettel, entrar en boxes a la vez que el alemán, donde esta vez los mecánicos de su Ferrari fueron más rápidos por una décima respecto a sus colegas de la bebida energética, seguir acariciando las paredes, intentar cuidar su coche, soportar la presión de un piloto con un monoplaza mas rápido y ganar la carrera.

Cuarto triunfo del año, igual que Webber, abandono de Hamilton, piloto necesario como algunas leyendas, para deleite de los forofos, segundo en el Mundial a once puntos del lí­der australiano, cuatro carreras que pueden ser tres para regresar al lugar de los campeones. Para terminar el trabajo.

ALONSO «Estoy a tope, me siento como si el campeonato comenzara ahora»


– Segunda victoria consecutiva y muy trabajada

– Sí­, todo ha ido muy bien, la carrera fue larga, hubo problemas con el coche de seguridad y finalmente nos encontramos con un grupo de cinco coches que iban a ser doblados, era complicado parar esa vuelta. Tuve mucha precaución al final y también con las banderas amarillas. Sabemos que es complicado adelantar aquí­, así­ que me limité a controlar la ventaja con Vettel sin tomar riesgos. A veces le dejaba acercarse un poco para que se calentara su motor y sus frenos.

– Ha sido el mejor en las últimas cinco carreras. Si hay que apostar dinero, usted es el hombre

– Sigue siendo muy complicado, los cinco candidatos aún tienen las mismas posibilidades. Mark tiene más margen, puede tener un mal fin de semana, pero los demás tenemos que mantener la persecución. No sabemos si va a ser suficiente para acabar como campeón, pero vamos a darlo todo. La afición puede estar segura de que vamos a luchar hasta el final.

-Su ritmo era demoledor, ¿iba al máximo de su capacidad?

– Antes de la primera parada sí­ iba al 100 o al 95% porque sabí­a que tení­a que abrir una buena brecha con Webber. Después de poner neumáticos hemos reducido un poco el ritmo, sabí­amos que adelantar es casi imposible y solo tení­a que evitar errores, así­ que el único riesgo era controlar a los doblados.

– Antes de Monza valoró sus posibilidades en un cincuenta por ciento. ¿Y ahora?

– Cuando dije cincuenta era sí­ o no, puedo ganar o no ganar, depende de cómo vayan las carreras. Somos cinco pilotos y tenemos cerca de un 20% de posibilidades cada uno, sólo Mark un poco más porque es lí­der. Hemos visto que después de Spa yo estaba mal en términos de puntos y casi no contaba para la batalla, la gente pensaba que 2010 era un mal año, que habí­a cometido muchos errores y ahora estoy segundo a once puntos de Webber. La clave es hacer podio en las cuatro carreras que quedan.

-¿Es el momento en el que está más convencido?

– Con un campeonato de diez meses, ni la Liga de fútbol es tan larga, nunca se sabe. Aquí­ hay que estar al 100% y no siempre se puede, lo que sí­ es cierto es que ahora estoy en mi pico de motivación y concentración. A veces a estas alturas del campeonato estaba ya cansado pero este año es distinto. Me siento como si el campeonato comenzara ahora.

– Tení­an una desventaja de un segundo y medio con Red Bull, ¿cómo la han recuperado?

– Quizá el Red Bull no está al 100% de su potencial, y aquí­ todo ha ido bien para mí­, me encanta este trazado. Es un circuito especial para mí­.