Fernández reasume la presidencia


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La presidenta Cristina Fernández bromeó con las especulaciones sobre su salud y le respondió al primer ministro de Gran Bretaña por la cuestión de la soberaní­a de las Islas Malvinas al retomar el miércoles sus funciones tras la licencia médica para someterse a una operación en la glándula de tiroides el pasado 4 de enero.

Por DEBORA REY BUENOS AIRES / Agencia AP

«Quiero agradecer a todos aquellos anónimos que se preocuparon por mí­ y a quienes me operaron y cuidaron…y aquí­ estamos otra vez en el ruedo como corresponde», dijo Fernández, de 58 años, en la Casa de Gobierno y acompañada por funcionarios y gobernadores.

La última aparición pública de la presidenta habí­a sido el 28 de diciembre, un dí­a después de que el gobierno comunicara que la mandataria padecí­a un carcinoma en la glándula de tiroides y que por eso debí­a ser operada, para lo cual se tomarí­a licencia 20 dí­as.

Pero luego de la intervención se informó que en realidad Fernández no estaba aquejada de cáncer sino que tení­a un adenoma folicular benigno, lo cual generó múltiples especulaciones sobre la salud de la gobernante.

La presidenta, que continúa el luto que se impuso desde la muerte de su esposo y antecesor Néstor Kirchner el 27 de octubre de 2010, mostró una cicatriz en el cuello producto de la operación.

«Iba a venir con un pañuelo porque no queda muy estético», admitió la presidenta. «Pero pensé: ‘si me pongo un pañuelo, mañana (el diario) Clarí­n dice que esta no se operó’. Su gobierno está abiertamente enfrentado con ese medio de comunicación.

«Ustedes saben que la estética me puede, pero dije: ‘querida, la polí­tica antes que la estética», agregó.

Respecto al cambio de diagnóstico, Fernández insistió que todos los estudios previos habí­an concluido que padecí­a carcinoma en la tiroides, aunque recordó que para este tipo de cuadros las certezas quedan para el momento de la intervención.

Contó que «lloró» y se abrazó a un retrato de su difunto esposo cuando en la clí­nica le informaron que el diagnóstico habí­a sido equivocado.

«El médico me dijo que estaba conmocionado, que todas las pruebas (previas) habí­an dado positivo. Yo siempre creo que el amor es más fuerte que el odio», sostuvo la gobernante.

Fernández también dedicó una parte de su discurso de 52 minutos a responderle al primer ministro de Gran Bretaña, David Cameron, quien recientemente acusó a Argentina de tener una actitud «colonialista» respecto de Malvinas.

«Escuché que nos trataban de colonialistas…uno siempre tiene la tentación de contestar, pero yo creo que hay que evitarlo. Cuando dicen estas cosas es justamente porque no tienen razones ni argumentos», aseveró Fernández.

Argentina reclama a Gran Bretaña la soberaní­a del archipiélago situado en el Atlántico sur y por el que libraron una breve guerra en 1982.

«El año que viene se van a cumplir 180 años de la usurpación que hizo el gobierno del Reino Unido, que echó a los argentinos que estaban ahí­…Quieren convertirnos a nosotros en chicos malos y violentos, que no lo somos», dijo.

Fernández apuntó que «hay más ingleses viviendo en Buenos Aires que en Malvinas» y destacó la gran cantidad de compañí­as británicas radicadas en Argentina, tras lo cual aconsejó a Cameron «tener una charlita (conversación) con los empresarios de estas empresas para que le cuenten cómo somos los argentinos».

«Vamos a seguir con la misma polí­tica de siempre, recordando a nuestros muertos y fundamentalmente con el reclamo a Naciones Unidas para que Gran Bretaña acepte dialogar sobre esta cuestión. No esperen de nuestra parte gritos destemplados ni gestos xenofóbicos porque eso se lo dejamos para otros», enfatizó Fernández, quien anunció la reapertura y publicación del denominado informe secreto «Rattenbach» sobre las responsabilidades de la dictadura militar en la guerra de 1982.