El cambio de año sirve, usualmente, para hacer recuento de los eventos. Si nos enfocamos en la temática de la mujer y la violencia contra ella, habría que resaltar que el número de feminicidios, sobre todo en países como Guatemala, continúa subiendo, lo que constituye una práctica constante y creciente en Latinoamérica.
mcordero@lahora.com.gt
La violencia contra la mujer en América es ahora una constante «sistémica y sistemática», según el reciente informe titulado «Â¡Ni una más! El derecho a vivir una vida libre de violencia en Latinoamérica y el Caribe», presentado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
De acuerdo con esta publicación, la violencia contra la mujer se ha convertido en la punta del iceberg, situación que intenta ocultar, tras las evidentes estadísticas y el silencio de las autoridades, la tolerancia social y la impunidad contra estos hechos lamentables, en especial contra los feminicidios.
Según datos estadísticos, se estima que sólo en el 2007 se registraron más de 536 muertes violentas en contra de mujeres, niñas y adolescentes, en comparación del 2006, año en el que se registraron 429 casos.
Al final de cuentas, en Guatemala, en el 2007, la cifra de feminicidios paró en 591, y sumando los casos de los últimos seis años, la cifra llega hasta las dos mil 909 mujeres asesinadas, según las cifras oficiales de la Policía Nacional Civil (PNC).
Además, de acuerdo con las estadísticas, Guatemala también presenta un alto índice de «pistolización» en estos casos, pues aproximadamente el 80 por ciento de los feminicidios fueron cometidos con armas de fuego. Asimismo, en al menos el 35 por ciento de los casos, se ha demostrado que la muerte fue precedida por tortura, y en más del 43 por ciento estuvo implicada una violación sexual.
Para el informe de la OPS «Â¡Ni una más!», las cifras sobre violencia contra la mujer en América Latina y el Caribe no sólo se han mantenido sino que algunos países están informando que incluso han crecido.
Por ejemplo, en Guatemala, en los últimos seis años, las cifras han aumentado de la siguiente forma: 317 en el año 2002; 383 (2003); 497 (2004); 518 (2005), y 603 (2006).
Según el referido informe, en el resto de países del continente, la situación no es menos grave. Por ejemplo, «entre 1990 y 2007, más de 900 mujeres chilenas fallecieron por causa de homicidio, una gran mayoría víctimas de sus parejas o ex parejas. En Bahamas, el feminicidio representó el 42% del total de los asesinatos en el año 2000, el 44% en 2001 y el 53% en 2002».
Asimismo, en Costa Rica «llegó al 61% del total de homicidios de mujeres; en El Salvador, la mitad de los casos de violencia reportados por la prensa en 2005 acabaron en homicidios; en Puerto Rico, 31 mujeres fueron asesinadas como resultado de la violencia doméstica en el año 2004; y en Uruguay una mujer muere cada nueve días como resultado de la violencia doméstica», refiere el documento de la OPS.
Soluciones
«Para la OPS, este importante trabajo representa efectivamente la punta del iceberg de un problema de proporciones epidémicas sobre el que estamos haciendo un enérgico llamado a la acción; en especial y primeramente, a los gobiernos e instituciones de todos los Estados Miembros de la organización hemisférica para que verdaderamente actúen decididamente y comprometan fondos públicos con los que contribuir a parar esta violencia», dijo Alberto Concha-Eastman, Asesor Regional de la OPS en Prevención de la Violencia.
«La mujer en las Américas -todas las mujeres de nuestra Región- tienen el derecho a vivir una vida libre de violencia. Y las instituciones de gobierno de todos nuestros países tienen la potestad y el deber constitucional de garantizar que este derecho humano llegue a todos por igual», manifestó Concha-Eastman.
En la presentación del informe, los autores afirman que el trabajo pone de manifiesto que para erradicar la violencia es imprescindible que esta se convierta en un objetivo central de las agendas públicas como problema de derechos humanos y como obstáculo para el desarrollo. «Es necesario avanzar hacia una política pública que subraye el deber de diligencia que tiene el Estado de proteger a las mujeres contra la violencia», señala el nuevo documento.
Impunidad
«Numerosos estudios sobre la violencia de género de la OPS/OMS y también de otros organismos y agencias han indicado reiteradamente que muchas mujeres no acuden a las instituciones encargadas de recibir y procesar denuncias de violencia por temor a enfrentar más violencia o sencillamente porque sus intentos de denuncia no son recibidos con la debida seriedad por parte de las autoridades. Esto tiene que acabar de una vez y por siempre», afirmó categórico el ya citado Concha-Eastman.
La Secretaría Presidencial de la Mujer (Seprem) presentó un informe de los casos estadísticos de asesinatos en contra de mujeres, niñas y adolescentes, en donde estiman que de más de los tres mil casos de asesinatos, solamente se han realizado cien juicios en contra de sus agresores.
Gabriela Núñez, titular de Seprem, mostró su alarma ante el hecho, pues, pese a que se han impulsado políticas para erradicar el tema, aún persiste.
Núñez manifiesta que la violencia contra las mujeres es un problema social que debe ser abordado desde el sector público con medidas, no sólo de prevención y atención a las víctimas de violencia, sino desde programas y proyectos que les ayuden a salir adelante. Sin embargo, se calcula que más del 95 por ciento de estos crímenes se mantienen en la impunidad.
Asesor Regional de la OPS en Prevención de la Violencia.