Como regularmente ando muy filudo criticando las medidas que toman nuestros gobernantes, en esta ocasión tengo que felicitar al presidente Pérez Molina por la valiente decisión de convertirse en el primer Presidente en funciones de la región de hablar abiertamente de la despenalización de la producción, comercio y consumo de drogas como una solución viable para el mar de balazos en el que nos encontramos sumergidos desde hace décadas.
Puede ser que lo esté haciendo por las razones equivocadas o puede ser que lo haga para despistar la atención de la discusión del paquetazo fiscal, lo cual por cierto a esta hora ya está totalmente cocinado en el Congreso con aprobación de emergencia nacional y todo. Lo cierto del caso es que el General tuvo, de una manera o de otra, los pantalones para decir a viva voz lo que muchos de los que hemos estudiado las causas torales de la violencia del narcotráfico venimos comentando hace mucho tiempo.
La despenalización de las drogas es una discusión profunda que hay que empezar en cuanto antes para que se ventilen los pros y contras que pudiera tener. De mi parte veo que en cualquier caso la calidad de la vida de los individuos en los Estados que adopten esta medida y sobre todo si se lo hace de forma tajante y sin cortapisas, mejorará sin que esto signifique de ninguna manera que la despenalización sea la panacea de alquimistas que muchos de los escépticos de la despenalización y moralistas pretenden encasquetarnos a nosotros los defensores de tal medida. Ya vemos en los medios las primeras reacciones de los representantes de distintos países del continente y se puede pronosticar que la lucha será muy larga y muy álgida. No me extrañaría que los señores narcotraficantes empiecen a copar espacios de influencia y opinión en contra de la despenalización, finalmente el alma de su negocio es la ilegalidad.
Está claro que no acabará el crimen en el mundo, pero creo que está claro también que ya es hora de que la responsabilidad individual se vuelva el rector de nuestras vidas. No creo que necesitemos más tener a un papa gobierno que nos indique que podemos y no hacer con nuestras vidas siempre y cuando no violentemos la vida, la salud y la propiedad de terceros. ¿Hasta dónde llegarán si les permitimos seguir avanzando?
Mi apoyo a la despenalización tiene muchas razones entre las que están las experiencias de otros territorios y otras épocas de prohibición, pero la principal tiene que ver con el hecho de entender que la producción, comercialización y consumo de drogas no es un delito malo en sí mismo, sino es un delito de creación política. Los actos delictivos naturales que se cometan durante la producción, comercialización o consumo de drogas o cualquier otro producto son penables bajo cualquier punto de vista y los responsables deben enfrentar las consecuencias, pero esos son otros veinte centavos.
PAQUETAZO: Como dicen que no hay dos glorias juntas tengo que mencionar lo nefasto que me parece la aprobación del nuevo paquetazo fiscal de parte del Congreso de la República. Seguiremos dándole de hartar al mismo sistema corrupto y mercantilista que nos tiene de rodillas y éste con el tiempo se hará más grande y deshonesto, todavía más, nosotros mientras tanto cada vez más débiles y serviles.