El serbio Novak Djokovic se clasificó para la final del Abierto de Australia después de eliminar hoy al suizo Roger Federer, máximo favorito, por 7-5, 6-3, 7-6 (7/5), y se enfrentará con el francés Jo-Wilfried Tsonga el domingo.

Djokovic, de 20 años, disputará la segunda final de un Grand Slam de su carrera, la segunda consecutiva después del US Open, donde perdió contra el suizo en septiembre pasado.
Federer había jugado las diez últimas finales de Grand Slam, un récord. Su última derrota antes de ese nivel databa de las semifinales de Roland Garros en 2005.
El suizo no había perdido en un «grande» que no fuera Roland Garros desde el Abierto de Australia en 2005, sumando ocho de los doce títulos de Grand Slam que luce en su palmarés.
La derrota de Federer, que se vio provisionalmente frenado en su carrera por el récord de 14 títulos de Grand Slam del estadounidense Pete Sampras, es evidentemente una sorpresa, pero se sabía que si alguien podía derrotarle un día sobre pista dura, ése era Djokovic.
En efecto, ésta no era la primera victoria del serbio, número tres mundial, sobre Federer, a quien había derrotado el verano (boreal) pasado en la final del Masters Series de Montreal. Unas semanas después en Nueva York, Djokovic desperdició hasta siete bolas de set en las dos primeras mangas de la final del US Open.
Djokovic, un jugador tan peligroso con su derecha como con su revés a dos manos, dominó los intercambios desde el fondo de la pista. Logró más derechas ganadoras que Federer (14 a 11) cuando ésta se trata habitualmente del arma absoluta del suizo.
El serbio también sacó de manera formidable (13 ases), metiendo primeros servicios en los momentos cruciales del encuentro.
Federer pareció más lento que de costumbre, jugó demasiado corto y en consecuencia a menudo se vio obligado a defenderse. Su derecha no fue tan eficaz como normalmente.
Todavía más sorprendente es que el número uno mundial falló ocasiones cuando generalmente eleva su nivel de juego en los momentos en que desea marcar la diferencia.
El suizo sirvió para adjudicarse el primer set con 5-4 antes de perder su servicio dos veces seguidas. En la tercera manga, tuvo dos bolas de set con 6-5, neutralizadas por grandes servicios del serbio.
Federer había tenido ya un aviso en la tercera ronda contra otro serbio, Janko Tipsarevic, a quien acabó eliminando después de haber estado 2-1 abajo.
Djokovic se enfrentará en la final con la sensación del torneo, el francés Jo-Wilfried Tsonga, 38º mundial, que dio la sorpresa el jueves barriendo al español Rafael Nadal (6-2, 6-3, 6-2).
«Es una sensación increíble derrotar al número uno mundial, uno de los mejores que este deporte ha conocido. Estoy muy orgulloso de mí», dijo Djokovic.