El número uno del tenis mundial, Roger Federer, derrotó hoy al ruso Nikolay Davydenko, cuarto favorito, en tres sets, 7-5, 7-6 (7/5), 7-6 (9/7), demostrando que es un jugador ’de otra galaxia’, y jugará el domingo su segunda final consecutiva del Abierto de Francia.
«Ha sido un partido estupendo para mí antes de la final. Siempre son ’pequeñas’ bolas las que al final marcan la diferencia», dijo el ganador al finalizar el duelo de más de tres horas en el court Philippe Chatrier.
Efectivamente, se trata de detalles nimios pero que no sólo deciden partidos sino que hacen la diferencia entre el helvético y el resto de los jugadores del circuito.
Davydenko comenzó más entonado y por momentos se pensó que podría dar la gran sorpresa de la instancia. Birló de entrada el servicio al suizo y éste levantó un ’break’ en 4-3 para darlo en 4-4, después cuando ya se vislumbraba un eventual primer ’tie-break’, volvió a quebrar en 7-5 y se llevó la primera manga en 51 minutos.
«Todo puede pasar, lo hemos visto hoy, en que podía haber perdido en tres sets. Estoy realmente muy contento porque al final ha estado muy apretado. El último partido también fue duro contra (Tommy) Robredo, y antes contra (Mikhail) Youzhny», dijo Federer.
«Sabía que iba a ser difícil porque (Davydenko) es realmente un gran jugador», acotó al dejar la cancha tras su previsible victoria.
Después de perder los dos primeros sets ajustadamente, el ruso llegó a estar 4-1 por delante en el tercero (siempre comenzó ganando). Pero, en un eterno game, sus faltas directas permitieron al suizo quebrarle el servicio en la sexta bola de ’break’, antes de igualar 5-5 con su propio servicio.
Tras la remontada del número uno, cada uno ganó el juego con su saque y así llegó el ’tie-brek’, que se saldó ajustadamente a favor del helvético.
«Estoy muy contento de volver a la final. Jugué muy bien, sobre todo en los momentos claves, cuando fue necesario. Fue un partido muy reñido. Una gran batalla. Al principio él fue tan sólido, increíble. Fue magnífico ganar el primer set», diría más tarde.
Con este resultado, obtenido en tres parejas mangas que duraron en total tres horas y un minuto, ’Fed’, de 25 años, puso su mano a mano con el ruso, de 26, en 9 victorias a 0.
«Â¿Cómo puedo decir? Fue un partido muy difícil, jugué rápido y bastante bien, pero fue un partido muy difícil física y técnicamente», se limitó a comentar el ruso.
«Cuando él dispone de puntos importantes tiene mayor concentración para definirlos. Perdí puntos importantes, estaba cansado. Cambió su juego, me hizo mover y cometí errores, me ’quebró’ en el primer set. Fue un partido reñido, cerrado, pero él ganó», analizó el perdedor.
El helvético jugará la final del torneo de Grand Slam sobre polvo de ladrillo, el único que le falta en su palmarés, ante el ganador del encuentro que comenzaba a continuación, también en el court central, entre el defensor del título, Rafael Nadal (N.2) y el serbio Novak Djokovic (N.6).
«Primero tengo qué saber quién gana de los dos, y de eso dependerá la manera en que voy a jugar. Me pongo en una posición positiva, hoy gané un partido muy difícil. Prefiero a Djokovic, nunca perdí con él, sería tonto decir que prefiero a Nadal (…) Me importa mucho poder ganar Roland Garros, falta sólo un partido», subrayó el suizo.