Las FARC revelaron los nombres de tres uniformados que completan el grupo de seis policías y militares que anunció a fines del año pasado que liberará, según un comunicado conocido el miércoles.
Los tres uniformados son el sargento del Ejército Luis Beltrán Franco, el sargento de la Policía César Augusto Lasso y el intendente de la Policía Carlos Duarte Rojas, de acuerdo al comunicado leído por Iván Márquez, uno de los siete miembros del «secretariado» o jefatura de las FARC.
Beltrán cayó en poder de la guerrilla en marzo de 1998 tras un ataque rebelde en la localidad de El Billar, al sur del país; mientras Lasso quedó retenido en noviembre de 1998, también tras una incursión de la guerrilla a la localidad de Mitú, en el sureste colombiano. Duarte está retenido desde julio de 1999 cuando los insurgentes atacaron un puesto en Puerto Rico, en el sur del país.
«La liberación unilateral de estos seis prisioneros de guerra es un hecho de paz que desdice la locuacidad de quienes nos exigen hechos y no palabras, mientras callan ante la ausencia absoluta de gestos similares por parte del Estado», dijo Márquez en el comunicado, que aparece en un video de más de cuatro minutos y divulgado el miércoles en la página de internet de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
El jefe rebelde no indicó la fecha exacta en la que los seis uniformados serán puestos en libertad.
Ya en diciembre, en un comunicado escrito, las FARC anunciaron los tres primeros nombres de los seis liberados: los policías Jorge Trujillo, Jorge Romero y José Libardo Forero, los tres retenidos desde un ataque insurgente en julio de 1999.
Cuando se concrete la liberación de esos seis uniformados, aún quedarían al menos otros cinco en poder de los rebeldes y también todos cautivos desde hace más de una década.
Desde los anuncios en diciembre de las seis liberaciones y hasta ahora, el presidente Juan Manuel Santos ha reiterado que las FARC tienen que liberar a todos los uniformados y civiles que tengan en su poder y comprometerse a cesar esa práctica antes de cualquier intento de iniciar diálogos de paz que pongan fin a casi cinco décadas de lucha insurgente.
Aunque ha habido muchas versiones en la prensa local sobre supuestos contactos secretos con las FARC, Santos lo descartó el fin de semana.
Márquez, a quien se ve sentado detrás de una pequeña mesa cubierta con una tela verde y en medio de un paraje selvático al borde de un riachuelo, ratificó que las seis liberaciones obedecían a los reiterados pedidos de activistas como la ex senadora Piedad Córdoba y un grupo de mujeres que en distintas misivas han pedido la entrega de los uniformados.
El jefe rebelde, cuyo mensaje en video es poco frecuente porque en general recurren a textos escritos, dijo además que ahora correspondía acordar con las autoridades los llamados «protocolos de seguridad», que incluyen el cese temporal de operaciones del Ejército en una determinada zona.
Márquez dice en el video, una forma que en el pasado ya han usado otros comandantes de las FARC como su extinto líder Alfonso Cano abatido por el ejército en noviembre del 2011, que el comunicado del secretariado rebelde data del 22 de enero.
Las reglas de seguridad suelen acordarse entre el Ministerio de la Defensa y delegados del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), este organismo humanitario manejando de forma confidencial los datos que les ofrece Córdoba sobre las zonas generales de entrega.
A su vez Córdoba, quien desde inicios del 2008 y hasta el año pasado recibió de los rebeldes a 20 uniformados y políticos que fueron liberados por las FARC, recibe de la guerrilla las coordenadas del sitio de la entrega de forma reservada y acude a tal localidad con miembros del CICR, generalmente en helicópteros ofrecidos por Brasil u otro país de la región.
Es la exsenadora quien generalmente anuncia uno o dos días antes cuándo se realizará una liberación y hasta ahora no ha indicado una fecha.
Córdoba dijo telefónicamente que daba la bienvenida a la noticia, pero que carecía de detalles por estar en una visita en París, de donde regresará el sábado.
Analistas y activistas como Carlos Lozano, del semanario Voz del Partido Comunista colombiano, dijeron que el anuncio de los nombres era la materialización del anuncio de las entregas hecho en diciembre por las FARC y ahora sólo quedaba que el gobierno dé las garantías de seguridad. Los anuncios son «un gesto de paz» de los insurgentes, dijo Lozano en diálogo telefónico.
Parientes de los uniformados cuya liberación fue anunciada el miércoles estaban felices.
«Me parece, para nosotros, la noticia bomba porque (después de) más de 12 años secuestrado… es algo supremamente importante», dijo en diálogo telefónico José Pérez, tío del sargento del ejército, Luis Beltrán. Es «una bendición del cielo, para nosotros los familiares, que anuncien las FARC su próxima liberación», agregó.
Fabiola Monsalve, madre del sargento de la policía César Augusto Lasso, dijo a la radio Caracol que da «muchísimas gracias a Dios por la tranquilidad que nos brinda en este momento».
«Gracias a las FARC porque ha pronunciado el nombre de estos tres muchachos, pero pidiéndoles también que liberan a los otros muchachos. Nos duele que otras familias sigan esperando», indicó.