Las FARC aseguraron que recientes hechos mostraban la «nula inclinación» del Estado para considerar un diálogo de paz en Colombia.
«Un diálogo con plenas garantías, de cara al país, al continente y al mundo, con participación popular, que modele una recomposición institucional y política, y que abra las compuertas a profundas reformas democráticas, es la fórmula que repetidamente hemos planteado las FARC y que aspiramos se haga realidad muy pronto», dijo la jefatura rebelde en un comunicado divulgado ayer en su página de internet.
Pero «recientes acontecimientos… revelan la nula inclinación del Establecimiento a considerar nuestra postura. En su lugar, insisten en su pérfida acusación de narcotraficantes y terroristas», añadió el comando de las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), sin ofrecer detalles sobre esos acontecimientos.
En su mensaje dirigido a la cumbre de mandatarios que se realiza en Caracas de la llamada Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), constituida la víspera; los rebeldes también criticaron al presidente Juan Manuel Santos por afirmar que «si no nos rendimos nos espera la cárcel o la tumba» y por ofrecer «recompensas en millones de dólares por la cabeza de los mandos guerrilleros»
«La paz nunca será fruto de rendiciones humillantes», aseguró el comando de las FARC, que entre sus fuentes de financiamiento tiene actividades vinculados al tráfico de drogas.
Las FARC, surgida en 1964 y con entre 8.000 a 9.000 integrantes, vio morir a su máximo jefe Alfonso Cano en un operativo del Ejército en el suroeste del país el 4 de noviembre, mientras fue criticada por el gobierno de Santos por el «vil asesinato» el 26 de noviembre de cuatro uniformados que la guerrilla mantenía en su poder desde hace más de una década.
La guerrilla ha manifestado en varias ocasiones que busca diálogos de paz, pero tales ofertas son recibidas con escepticismo luego del fracaso de las negociaciones de los fines de los 90 y comienzos de esta década, cuando las autoridades acusaron a los rebeldes de secuestrar a civiles, traficar drogas, robar ganado, entre otros delitos, mientras estaban sentados a la mesa de negociaciones.
Santos insiste en que está dispuesto a negociar la paz si los rebeldes liberan a todos los secuestrados, cesan esa práctica, tanto como los ataques armados y que mientras tanto les seguirá combatiendo.