Las FARC alertaron hoy sobre el riesgo que representa la inserción de la guerrilla a la vida política del país en tanto hicieron un llamado al gobierno colombiano para que los avances en la mesa de diálogo se reflejen en la solución de los conflictos internos.
LA HABANA Agencia AP
«La obra que construyamos aquí en La Habana tiene que ser muy cuidadosa porque si la Unión Patriótica la victimizaron y la volvieron los cadáveres del siglo XX, las FARC no pueden (pasando a la vida política) dar papaya para convertirse en los cadáveres del siglo XXI» comentó Andrés París, miembro de la delegación de las FARC.
París habló con periodistas antes de entrar a una sesión de trabajo de la mesa de diálogo que la organización rebelde sostiene con el gobierno colombiano desde noviembre.
«Las FARC no ha adelantado opiniones respecto a participación concreta y mucho menos a vinculación a fuerzas políticas» agregó el portavoz guerrillero. Y recordó lo sucedido con la Unión Patriótica que se fundó en 1985 como partido político de izquierda y cuyos candidatos a las elecciones presidenciales Jaime Pardo y Bernardo Jaramillo fueron asesinados.
Tras lamentar esa «experiencia de transitar de la guerra a la paz» París abogó por «cambios profundos y reformas claras para avanzar en el proceso de reconciliación de los colombianos».
Por otra parte el miembro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia mostró satisfacción ante los comentarios del presidente Juan Manuel Santos sobre el diálogo de paz. «Es un mensaje refrescante para los colombianos… muestra la voluntad y la posibilidad de seguir avanzando en la mesa de diálogo».
Sin embargo, París recalcó que «si vamos a avanzar en la mesa se debe expresar igualmente en el entorno nacional una disposición de cambios, de reformas, de solución a los problemas de la gente… Santos también se pronunció por cambios profundos en nuestro país».
En Bogotá, Carlos Lozano, vocero del grupo Marcha Patriótica y del que también forman parte sobrevivientes de la Unión Patriótica, explicó telefónicamente que hay jóvenes y otros sectores que «se quieren aprovechar» del momento de las negociaciones en La Habana para atribuirse y «usurpar» la «personería jurídica» del extinto partido y con ello conseguir los beneficios que conlleva, como tener espacios de publicidad gratuita en la televisión y aportes estatales en dinero.
Descartó que verdaderos ex militantes de la Unión Patriótica se dirigieran en cartas a la delegación de las FARC en Cuba, como mencionaron versiones de la prensa local y que los mismos negociadores estén considerando, en un eventual acuerdo de paz y desmovilización, hacer renacer a la Unión Patriótica, que perdió su personería jurídica o estatus como partido en 2002 al no presentar candidatos a los comicios de aquel año.
«¿Qué posibilidad tendría hoy la Unión Patriótica? Pues políticamente casi ninguna», dijo Lozano, cuyo grupo Marcha Patriótica viene organizándose desde hace dos años y reúne distintos sectores de izquierda y sociales.
Lozano, quien además es director del semanario comunista «Voz» y por el cual ha entrevistado a negociadores y jefes de las FARC, dijo que «pensar ahora que la Unión Patriótica puede participar en una contienen electoral eso no tiene sentido, sería un total fracaso».
«Si a mí me preguntan que si la UP (Unión Patriótica) podría albergar a las FARC sin armas en un proceso de paz exitoso, pues yo diría que eso podría darse, pero también no sé si tendría sentido, porque hay otras expresiones de la izquierda…(como) Marcha Patriótica», dijo Lozano, quien rechaza los señalamientos, incluso de algunos sectores de izquierda que los identifica como el nuevo movimiento político de la guerrilla y que están reeditando a la Unión, al menos 3.000 de sus miembros asesinados en los años 80 y 90.
Lozano ha dicho que a diferencia de la Unión Patriótica, que nació por iniciativa de las FARC, la Marcha Patriótica surgió como idea de más de un millar de organizaciones sociales y gente de izquierda, que en Colombia no es un bloque unitario sino en que conviven distintas corrientes.
Las delegaciones del gobierno colombiano y de las FARC trabajan desde noviembre de 2012 en base a una agenda de seis puntos previa y secretamente acordada. El tema agrario es el primero en tanto los demás contemplan el resarcimiento a las víctimas de la violencia, la inserción de los rebeldes en la vida civil y el seguimiento del proceso de paz.
Cuba y Noruega son los garantes del diálogo en tanto Chile y Venezuela actúan como acompañantes.
Hasta la fecha ambas partes han hablado de avances alcanzados, pero ni el gobierno ni la guerrilla han dado información concreta sobre los puntos acordados.
«Siempre las declaraciones públicas van más adelante de la construcción que llevamos en la mesa… esta efusividad que hay a nivel oficial sobre los ítems del primer punto pueden ayudar al proceso hacia avanzar en una solución política al conflicto», concluyó París.