En el marco del Día Internacional de la Mujer, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) destacó el vínculo entre la violencia contra las mujeres y la inseguridad alimentaria; la discriminación contra la población femenina alienta la malnutrición e impide el empoderamiento, anotó.
Pese al importante papel que desempeñan las mujeres en la producción de los alimentos en el mundo y en la alimentación de sus familias, es poca la atención que se presta a la conexión entre los temas de género, la violencia y la inseguridad alimentaria, destacó ese organismo internacional.
Las prácticas discriminatorias en las áreas rurales generan desequilibrios en la distribución de los alimentos en los hogares, de tal manera que las niñas y las mujeres tienen acceso a alimentos menos nutritivos y en menor cantidad, en comparación con los niños y los hombres.
Durante los periodos de hambruna, muchas familias suelen casar a sus hijas prematuramente para tener una boca menos que alimentar, otras, sobre todo las trabajadoras de fincas, se ven obligadas a la prostitución a cambio de alimentos, enfatiza la información de la FAO.
Las mujeres que van a recoger la leña están más expuestas a las violaciones y otras formas de la violencia sexual, mientras que las viudas son perseguidas por motivos relacionados a la herencia de tierras, situación que se agrava cuando las leyes favorecen a los hombres en el ámbito de la propiedad.
La FAO aseguró que si una niña puede ir a la escuela en un ambiente seguro, podrá desarrollar todo su potencial físico y mental, evitar un matrimonio precoz o forzado u otras formas de violencia.
Asimismo, si una mujer puede tomar decisiones en relación con su cuerpo, planificar su familia, poseer legalmente la tierra que cultiva y administrar su propio dinero, podrá contribuir con el bienestar y el desarrollo económico de la comunidad en donde vive.
De acuerdo con cifras de ese organismo, las mujeres constituyen el 40 por ciento de la mano de obra agrícola de los países más pobres, por lo que al aumentar la igualdad en el acceso a los insumos como semillas y fertilizantes, así como a la educación y a los servicios públicos, los Estados elevarían los índices de seguridad alimentaria.
El empoderamiento jurídico y económico de las mujeres y de las niñas, crea oportunidades de desarrollo, les confiere peso político y reduce en gran medida su vulnerabilidad a la violencia, concluye la información de la FAO.