Familias recuperan territorio para cultivar sus propias cosechas


Desde hace un año, las 130 familias de la comunidad Sansiguán Centro, ubicada en el municipio de Cunén, en Quiché, ya no tienen que migrar en cada época de cosecha hacia la costa, puesto que desde esa fecha recuperaron el territorio que históricamente les pertenecí­a, donde cultivan sus propias cosechas.

Ligia Flores
lahora@lahora.com.gt

Maximiliano Pérez, comunitario de Sansiguán Centro, contó que a partir de que la comunidad obtuvo el tí­tulo de propiedad de las autoridades locales, quienes determinaron que esa extensión de terreno era parte de los ejidos municipales y no de la familia Botrán, quien la administró como su propiedad por más de cien años, han logrado mejorar su economí­a.

Pérez aseguró que han implementado sistemas de riego en unas 400 cuerdas, de las cuales producen repollo, ajo y cebolla, lo cual les ha permitido comercializar y almacenar para su propia subsistencia.

EXPLOTACIí“N HISTí“RICA

Por más de cien años, las comunidades asentadas en unas 25 caballerí­as del citado municipio estuvieron sometidas a quienes, con la ayuda del Gobierno central y local, se apropiaron del terreno que era del Estado.

Durante el gobierno de Manuel Lisandro Barillas (1885) personas individuales solicitaron el territorio a la autoridad local; a partir de allí­, los comunitarios fueron ví­ctimas de vejámenes, violaciones a sus derechos laborales y a ser amenazados de desalojo, si no pagaban por el uso de la tierra.

En el tiempo de la guerra interna los comunitarios permanecieron más tiempo en la finca, por lo que continuaron pagando arrendamiento. Conforme el crecimiento demográfico de las primeros colonos, el terreno se dividió en tres aldeas: Sansiguán, Chutuj y Las Doncellas, las dos últimas compraron el espacio habitado a la familia Botrán.

Los pobladores de Sansiguán se opusieron a la compra del terreno, por lo que en 1992 comienzan la lucha para obtener la legalización del mismo, que ocupaban un total de diez caballerí­as de tierra.

Según Maximiliano Pérez, en 2002 pidieron el apoyo del Comité de Unidad Campesina (CUC) debido a las amenazas de muerte y de desalojo que los dirigentes y los pobladores recibí­an de los propietarios.

A raí­z de la elaboración de un estudio histórico, registral y catastral, el cual contó con la colaboración de la Asociación de Desarrollo Integral Campesina, del CUC, del Consejo de Desarrollo Departamental y la alcaldí­a auxiliar, se determinó que ese terreno formaba parte de los ejidos municipales, por lo que la comuna de Cunén, entregó el tí­tulo de propiedad a los comunitarios.

De acuerdo con información de la Secretarí­a de Asuntos Agrarios (SAA), cuyos representantes regionales conocen el caso desde 2003, el departamento jurí­dico de la institución aún analiza los resultados de dicho estudio, para establecer los lineamientos a seguir. Hasta el 30 de marzo de este año, aún no se tení­a una resolución.

ALTA CONFLICTIVIDAD

Según registros de la SAA, existe conflictividad agraria en todo el territorio nacional, empero, son cinco los departamentos donde la misma es más efervescente: Quiché (431), Alta Verapaz (316), Petén (233), Izabal (141) y Huehuetenango (123). A la fecha tiene un archivo de 1,504 casos en proceso de resolución.

La mayorí­a de los conflictos se refieren a disputa de derechos, ocupaciones y lí­mites territoriales, los cuales abarcan unas 732,285 hectáreas del territorio nacional, que afectan a unas 776,522 personas.