El escritor y dramaturgo británico Harold Pinter, premio Nobel de Literatura 2005 conocido por su oposición a la guerra en Irak, falleció el miércoles por la noche a los 78 años tras una larga batalla contra el cáncer.
«Era un gran hombre y fue un privilegio vivir con él durante más de 33 años. Se quedará para siempre en nuestra memoria», declaró su esposa Antonia Fraser al anunciar ayer su fallecimiento en la página Web del diario The Guardian.
La agente del artista, Judy Daish, confirmó su deceso por un cáncer de esófago que le diagnosticaron en 2002.
Este intelectual con posicionamientos políticos claros que defendía sin ambages escribió más de treinta piezas teatrales. También era poeta, director de teatro y de cine y guionista de varias películas, algunas de ellas adaptaciones de sus obras.
El presidente francés Nicolas Sarkozy le ha recordado como un «humanista lúcido, intranquilo e intransigente» y con un «temperamento contestatario y heterodoxo».
«El premio Nobel atribuido en 2005 significó una consagración tardía para su inmensa obra, pero también un homenaje al valor y al compromiso de un hombre contra todas las formas de barbarie, un hombre que renunció al confort de la notoriedad para caminar siempre «sobre la cuerda floja»».
Por su parte, el dramaturgo, disidente y presidente checo Vaclav Havel subrayó que «fue de una gran importancia la solidaridad que manifestó hacia mí y hacia mis amigos en la época de nuestra resistencia» al régimen comunista desaparecido en 1989.
Hijo de un sastre judío, Pinter nació el 10 de octubre de 1930 en Hackney, un barrio popular del este de Londres.
El éxito le llegó con «The Caretaker» («El guardián nocturno»), obra que transformará en guión cinematográfico para ser filmada en 1963. Volvió a dejarse seducir por el cine escribiendo otros guiones como el de «La mujer del teniente francés».
Su estilo muy peculiar, que incluye largos silencios y la jerga de su barrio, causó tal impacto en su época que el prestigioso Oxford English Dictionary acuñó el término de «Pinteresco» para referirse a él.
Este artista comprometido era considerado como un rebelde antiimperialista y defensor de los derechos humanos. Llegó a pedir la comparecencia ante la Corte Internacional de Justicia del ex primer ministro británico Tony Blair y del presidente estadounidense George Bush por haber desencadenado la guerra en Irak.
En los años 1980 fue un crítico mordaz con la política del presidente estadounidense Ronald Reagan y de Margaret Thatcher, la primera ministra británica de entonces.
Más tarde Pinter descargó su ira contra la acción de la ONU en Kosovo (1999), la invasión norteamericana de Afganistán (2001) y la guerra en Irak (2003), describiendo a Tony Blair como «un idiota lleno de ilusiones» y calificando a George W.Bush de «criminal de guerra».
Harold era un personaje en política, un polemista que libró una lucha sin cuartel contra la política exterior estadounidense y a veces contra la británica.
Pero en la vida privada, era el más leal de los amigos y un hombre rebosante de generosidad. «Era tan gran hombre como gran dramaturgo», dijo de él su amigo y biógrafo Michael Billington, a la televisión Sky News.
Enfermo de cáncer desde 2002, Harold Pinter se sometió a sesiones de quimioterapia que, según sus propias palabras, eran una «pesadilla personal».
Siguió trabajando a pesar de la enfermedad. Su interpretación en 2006 del monólogo de Samuel Beckett «La última cinta» en Londres le valió los elogios de la crítica. En 2007 firmó el guión de la película «La huella», interpretada por Jude Law y Michael Caine.
La agente de Pinter, Judy Daish, anunció a la AFP que tendrá unos funerales privados, sin especificar cuándo.
Harold Pinter, (10 de octubre de 1930 – 24 de diciembre de 2008), fue un dramaturgo, guionista, poeta, actor, director y activista político británico, ganador del Premio Nobel de Literatura en 2005. Escribió para teatro, televisión, radio y cine. Sus primeros trabajos fueron frecuentemente asociados al teatro del absurdo.
Pinter nació en el barrio de clase obrera de Hackney, Londres, y, durante dos semestres, estudió en la Academia Real de Arte Dramático. De joven publicó poesía, y comenzó a trabajar en el teatro como actor bajo el seudónimo de David Baron. Su primera obra, The Room, fue representada por primera vez en la Universidad de Bristol por los estudiantes de la misma.
The Birthday Party (1958) fue inicialmente un fracaso, a pesar de la crítica positiva aparecida en The Sunday Times por parte del crítico de teatro Harold Bobson, pero el autor conseguiría el éxito con The Caretaker en 1960. Este éxito le ayudó a establecerse. Las mencionadas obras, y otros de sus trabajos tempranos como The Lover en 1962 o The Homecoming (1964), han sido muchas veces etiquetados como «teatro del absurdo». En ellas se parte usualmente de una situación aparentemente inocente, situación absurda y amenazante debido a la conducta peculiar de algún personaje que resulta incomprensible para el público, y en ocasiones para el resto de los personajes. La obra de Pinter muestra una marcada influencia de los primeros trabajos de Samuel Beckett, con quien mantuvo una larga amistad.
Pinter empezó a dirigir más frecuentemente durante los setenta, convirtiéndose en el director asociado de Royal National Theatre en 1973. Sus obras tardías tienden a ser más cortas, y los temas más políticos, utilizando muchas veces alegorías de la represión. Fue alrededor de 1970 cuando Pinter comenzó a manifestarse más claramente en el aspecto político, adoptando una postura izquierdista. Pinter se esfuerza continuamente por atraer la atención pública sobre las violaciones de los derechos humanos y la represión. Sus escritos se han publicado de manera habitual en los periódicos Británicos, como The Guardian y The Independent.
En 1985 Pinter viajó a Turquía con el escritor americano Arthur Miller y conoció a muchas víctimas de la represión política. En la función en honor a Miller en la embajada estadounidense, en lugar de intercambiar cortesías, Pinter mencionó a personas que habían recibido descargas eléctricas en sus genitales, declaraciones que hicieron que lo echaran. (Miller, en apoyo, abandonó la embajada con él). La experiencia de Pinter en la represión turca y la supresión del idioma kurdo inspiraron la obra de 1988 Mountain Language.
En 1999 Pinter se convirtió en un crítico ferviente de los bombardeos a Kosovo autorizados por la OTAN. También se opuso a las invasiones de Afganistán en 2001 y de Irak en 2003. En 2005, anunció que se retiraba del teatro para dedicarse a la acción política.
Pinter fue nombrado «Companion of Honour» en 2002, título honorífico británico, después de haber rechazado el título de Sir. Apoyaba al partido político de izquierdas RESPECT.
En octubre del 2005, la academia sueca anunció a Pinter como el ganador del Premio Nobel de Literatura 2005, con la motivación de: «Quien en sus obras se descubre el precipicio bajo la irrelevancia cotidiana y las fuerzas que entran en confrontación en las habitaciones cerradas».