Fallas sorprendentes al más alto nivel


Gustavo-Osegueda

Un diálogo de mucha importancia previsto para el 12 y el 13 de junio de 2013 que pretendía ser un paso hacia la resolución de la crisis de las relaciones bilaterales que amenazó incluso con  convertirse en una guerra nuclear, se ha cancelado en último momento, esto lo informó la agencia norcoreana KCNA. Corea del Norte ha acusado al Gobierno surcoreano de «crear obstáculos» que provocaron el fracaso del intento de establecer negociaciones bilaterales, que habrían sido las primeras en los últimos seis años. 

Gustavo Osegueda


Al parecer esto sucedió en Pyongyang que ya estaba a punto de enviar su delegación a Seúl cuando se enteró de que Corea del Sur había decidido enviar al frente del grupo de diálogo a un Viceministro, en lugar de un Ministro.

Si esta es la causa de la cancelación de este acercamiento que pretendía el diálogo y la distensión entre ambos países, es importante mencionar que cuando un Gobierno  decide enviar a un viceministro en lugar de su Canciller, es únicamente porque el Ministro tiene otros compromisos más importantes o causas de fuerza mayor para dejar de asistir, sin embargo aunque es una decisión bastante improcedente a nivel de Cancillería y del más alto nivel, por la importancia del evento, tampoco se debe catalogar como » inmoral y provocadora”.

Para mi entender, no se trata de un obstáculo, sino que se trata de una acción a nivel de Cancillería que no se debe catalogar de humillante sino probablemente descortés, la cual por esa falta de tacto, tiene el efecto de socavar todo éxito que hubiese sido posible alcanzar por medio del diálogo entre las dos Coreas, éxito que tristemente se está esfumando por la incapacidad de ambos en ponerse de acuerdo.

Por parte de Corea del Norte la crítica es muy dura y aunque no se muestra muy madura, al parecer esa inmadurez no deja, por el momento, espacios que permitan reanudar las conversaciones mediante ese acercamiento tan importante que pudo haber iniciado y posteriormente poder acercar al Ministro, cuestionando con mucha antelación la jerarquía de los delegados surcoreanos que deberían participar en las citas con el fin de mejorar sus relaciones.

Y por parte de Corea del Sur, me parece una determinación talvez no deliberada pero sí con muy poco tacto al no prever y restarle o no darle la importancia merecida a estas conversaciones y que no que previeron la sensibilidad y delicadeza del asunto de sus vecinos del Norte para el adecuado nombramiento de sus funcionarios para esta cita.

Parecía que Seúl y Pyongyang, dos países que vivieron una intensa etapa de tensión en marzo y abril, parecían haber iniciado ya una fase de entendimiento, luego que la pasada semana se pusieran de acuerdo para celebrar el citado encuentro bilateral, a propuesta de Corea del Norte, orientado a limar asperezas y resolver asuntos pendientes, hoy no pueden conversar.

Sin embargo, la cancelación del encuentro oscurece de nuevo las perspectivas de distensión entre Norte y Sur, que permanecen técnicamente enfrentadas desde la Guerra de Corea (1950-53), concluida con un armisticio que hasta hoy no ha sido reemplazado por un tratado de paz definitivo.

Una Corea del Norte impredecible y exigente y una fría e indiferente Corea del Sur tenían entre otras cosas previsto que las conversaciones abrirían un espacio que creara un avance para la reapertura del parque industrial Kaesong, ubicado en la frontera entre ambos países, el cual genera unos 90 millones de dólares al año en salarios para Corea del Norte queda también en suspenso por la cancelación de esta cita.
Con todo el mundo pendiente, al final, como consecuencia de esta triste decisión, los cristales rotos como siempre los pagarán los ciudadanos de ambos  países al ver como sus autoridades no tienen la capacidad, a propósito o no de conseguir alguna negociación mediante conversaciones al más alto nivel,  tal como se había pactado.