Probablemente el abogado Rodrigo Rosenberg Marzano hubiese acrecentado su reputación como destacado jurista, apegado a su familia y a su patria, de no haber sido el abogado del industrial Khalil Musa y de su hija Marjorie, y seguramente seguiría con vida de haber salido del país, ante las amenazas de muerte que denunció en el video que hemos visto y escuchado
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  Como dice en un correo la señora Maly de Bianchi: «El licenciado Rosenberg tenía los medios para escapar, rehacer su vida en otro país, no volver jamás a Guatemala. Pero este suelo lo vio nacer, lo cobijó en su adolescencia y su madurez; aquí estudió y trabajó. Huir era contribuir a que los guatemaltecos, sus hermanos, siguiéramos tragando la misma ponzoña por el resto de la vida, para que continuáramos mudos frente al terror».
  Los diarios están saturados de informaciones y opiniones que abordan con abundancia este alevoso crimen, que necesariamente debe esclarecerse sin importar el rango de quienes estén implicados; pero hay otros factores que también debe tomarse en consideración porque, como secuela de las denuncias del Lic. Rosenberg, miles de guatemaltecos podrían ser afectados.
  Ayer en la tarde recibí otro mensaje, presuntamente enviado por un destacado economista que fue Ministro de Finanzas, en el que asevera que fiscales del Ministerio Público habrían descubierto un desfalco en el Banrural y que «La Superintendencia de Bancos lo va a intervenir, así que los que tengan sus cuentas de ahorro o monetarios vayan hoy mismo a sacar su pisto».
 Por supuesto que no reenvié ese correo, porque los consideré falso; luego, porque al hacerlo coadyuvaría a crear alarma entre los usuarios, y, en tercer lugar, porque, como está establecido, «quien genere o difunda cualquier tipo de rumor sin fundamento que atente contra la reputación o prestigio de una institución financiera podría incurrir en el delito de pánico financiero», y yo lo que menos deseo es caer en el bote.
  Adicionalmente, las denuncias post mórtem del abogado Rosenberg se refieren a funcionarios del Banrural, y no a la institución como tal, además de que es importante tomar en consideración que la inmensa mayoría de los usuarios de ese banco está conformada por pensionados del IGSS, jubilados del Estado, empleados y funcionarios públicos, pequeños y medianos empresarios del interior del país y miles de guatemaltecos que residen en municipios remotos que anteriormente no tenían acceso a servicios bancarios.
  Al referirme a las declaraciones del Superintendente de Bancos respecto a que no existe ningún proceso de intervención del Banrural, dando a conocer el total de activos (más de Q24 mil millones, v.gr.), le consulté a un amigo experto en la materia, retirado del Banco de Guatemala, sobre la solvencia de aquella institución, asegurándome que es un banco sólido porque tiene disperso su riesgo en cientos de miles de cuentadantes y de deudores, mientras que otros bancos regularmente concentran gran volumen de créditos en grupos empresariales, lo que los torna más vulnerables.
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Aunque se insista -como dice un tercer correo que recibí sobre el mismo tema- en que los estados financieros del Banrural demuestran que es uno de los bancos más sólidos por su relación capital/activos, que cuenta con una sana cartera crediticia y que es la institución bancaria de mayor crecimiento, esos datos no les confieren suficiente confianza a los cientos de miles de usuarios, muchos de ellos ancianos -que es lo que más me preocupa- si persisten los rumores que han echado a rodar personas malintencionadas..
  Es determinante que la CICIG y el MP esclarezcan el crimen del licenciado Rosenberg, sin importar la categoría social o política de quienes resulten implicados, pero también es esencial velar por los intereses de los modestos usuarios del Banrural, para que no vayan a perder sus pequeños ahorros y depósitos.    Â