El vigente campeón del mundo de Fórmula 1, el británico, Lewis Hamilton, declaró este viernes que ya no se divierte tanto siendo piloto como cuando empezó, ya que la «política», sus últimos resultados y la sanción que se le impuso por mentir le impiden disfrutar.
«No hay ninguna duda de que puedo divertirme en la Fórmula 1 como antes. Pero no ahora», aseveró el británico, que no acepta haber sido relegado en la clasificación del Gran Premio de Australia por haber mentido a los comisarios de la carrera. «Amaba la Fórmula 1 y eso me ha sido robado», dijo.
«Vivo un sentimiento similar al de alguien al que han metido en la cárcel cuando no debería estar entre rejas», mantuvo el corredor de McLaren-Mercedes en su entrevista con el Times. «Quiero ser piloto. No hago deporte para ser político», añadió.