Extremismo, Irak, clima, desigualdad: principales desafí­os


Objetivo. Un soldado de la legión extranjera en Irak abraza a un niño iraquí­. Irak es visto como un objetivo en la polí­tica exterior del Reino Unido. (AFP / La Hora)

El ministro británico de Relaciones Exteriores, David Miliband, llamó el martes a la junta militar de Birmania a «ejercer moderación», en un discurso en el que definió Irak, el extremismo, el cambio climático y la desigualdad como los principales retos de Gran Bretaña.


El canciller, de 42 años -que subió al podio del Congreso Laborista en Bournemouth (sudeste) un dí­a después del primer ministro Gordon Brown- se refirió a la «tensa» situación en Birmania, donde miles de monjes budistas se han lanzado a las calles, desafiando a la junta militar de Rangún.

El «mundo quiere ver» que la junta militar «ejerce moderación» en Birmania, afirmó Miliband, provocando aplausos en la sala, cuando declaró que la lí­der democrática birmana y Premio Nóbel de la Paz «Aung San Suu Kyi debe tomar el liderazgo de Birmania, que le corresponde por derecho».

«Creo que (Birmania) será un paí­s cien veces mejor cuando (ella) asuma el lugar que le corresponde como la lí­der electa de una libre y democrática Birmania», agregó, ante nuevos aplausos.

Poco antes, Brown lanzó un llamamiento a la Unión Europea a endurecer su posición hacia la junta de Birmania, tomando «acciones inmediatas» para evitar una represión contra las los manifestantes.

El joven ministro, quien es presentado como un posible futuro heredero de Gordon Brown, llamó a los laboristas a centrarse en el futuro y dejar atrás las divisiones y heridas provocadas por la guerra de Irak.

«Con los éxitos pero también las cicatrices de diez años en el gobierno, debemos aprender las lecciones y afrontar los nuevos retos», dijo Miliband, admitiendo que «la guerra en Irak creó divisiones».

Desde el podio, que estaba presidido por Gordon Brown -quien el lunes se dirigió por primera vez como lí­der al Congreso anual de los laboristas- Miliband reiteró el compromiso con Irak, lo que seguramente defraudó a activistas contra la guerra, que hubieran deseado escuchar un anuncio de una retirada británica de ese paí­s.

«Necesitamos continuar apoyando el desarrollo de un fuerza de seguridad iraquí­ efectiva» y «seguir trabajando con todos los vecinos de Irak para reconciliar a los sunis y chií­tas» y prevenir la fragmentación del paí­s y un contagio en el Medio Oriente.

No aludió, como algunos esperaban, a diferencias con Washington. Por el contrario, defendió la alianza con Estados Unidos y con Europa, con quienes Gran Bretaña comparte «valores fundamentales».

«Pero eso no basta. Esos valores deben incorporarse en instituciones», afirmó Miliband, subrayando que «Europa no puede ser un club cristiano cerrado» sino que debe aceptar a Turquí­a en su seno y hallar una solución para Kosovo.

«Turquí­a debe ser un miembro de derecho de la Unión Euroepa», declaró, al tiempo que subrayó la amenaza del «extremismo religioso».

«Cuando fui a Pakistán, conocí­ a jóvenes educados que me dijeron que millones de musulmanes en el mundo creen que no buscamos darles más poder, sino dominarlos. Así­ que debemos detenernos y reflexionar», dijo.

Reafirmando el apoyo «al gobierno y pueblo de Afganistán a combatir el terrorismo», Miliband subrayó que se debe «también trabajar con Pakistán para construir un gobierno fuerte, estable, democrático».

Miliband no olvidó mencionar la «desigualdad económica global» y el cambio climático, que presentó como graves amenazas para la seguridad mundial, ante un Congreso Laborista que se muestra con ganas de lanzarse a una batalla electoral anticipada contra sus rivales conservadores.

«Creo que (Birmania) será un paí­s cien veces mejor cuando (ella) asuma el lugar que le corresponde como la lí­der electa de una libre y democrática Birmania.»

David Miliband, canciller británico