Francia se dispone a extraditar a Italia a una ex militante de las Brigadas Rojas gravemente enferma, Marina Petrella, declaró hoy el presidente, Nicolas Sarkozy, que al mismo tiempo aseguró que ha pedido clemencia al jefe de gobierno, Silvio Berlusconi.
El presidente Sarkozy confirmó al margen de la cumbre del G8 que se celebra en Toyako, en Japón, que Francia «conforme a los acuerdos europeos» que ha firmado y a «las decisiones de la justicia francesa (…) extraditará a Marina Petrella».
«Pero pedí al presidente del Consejo italiano (Berlusconi) que solicite al presidente italiano su gracia, teniendo en cuenta la antigí¼edad de la condena y la situación psicológica y de salud de Marina Petrella», añadió Sarkozy.
«El presidente del Consejo me hizo notar que compartía mi análisis y que intervendría ante el presidente para obtener la gracia», agregó ante la prensa.
Marina Petrella, de 54 años, fue condenada en 1992, en Italia, a la reclusión perpetua por haber asesinado a un comisario de policía y herido gravemente a su chófer, en Roma en 1981, así como por secuestro de un magistrado, robo a mano armada y atentados.
Petrella, al igual que otros ex militantes de extrema izquierda italianos, se refugiaron en Francia y vivieron tranquilamente, en virtud de la «doctrina Mitterrand», del nombre del ex presidente socialista Franí§ois Mitterrand, que les acordó el asilo con la condición de que abandonaran la violencia.
Madre de dos hijas, Marina Petrella vivía en Francia desde comienzos de los años 90 y tenía un empleo estable. Fue detenida en agosto de 2007 y actualmente se encuentra encarcelada en un hospital psiquiátrico.
El 9 de junio, el primer ministro, Franí§ois Fillon, firmó el decreto de extradición de la mujer.
Petrella presentó un recurso ante el Consejo de Estado, la más alta jurisdicción administrativa francesa.
Jurídicamente, ese recurso no es suspensivo pero es costumbre que Francia no extradite mientras no se haya examinado, lo que puede llevar varios meses.
El Sindicato francés de la Magistratura (SM, de izquierda) reaccionó inmediatamente, implorando al gobierno francés «dar pruebas de humanidad» renunciando a la extradición.
Marina Petrella presenta, según sus médicos, un «estado depresivo gravísimo» y «con esta extradición, es empujada hacia la muerte en la indiferencia glacial de la administración francesa», estima el sindicato de magistrados.
La Liga de los Derechos Humanos (LDH) también pidió a Sarkozy que renuncie a la extradición, relacionando esta petición con la disposición de Francia a recibir a los guerrilleros colombianos de las FARC que abandonen la violencia.
La novelista francesa Fred Vargas, muy activa en el comité de solidaridad para otro militante de extrema izquierda detenido en Brasil, Cesare Battisti, estimó que «Marina Petrella como Cesare Battisti están en peligro de muerte rápida. Ninguno de los dos sobrevivirá a su regreso a Italia».