Explicarán necesidad de aumentar 66% de cultivos de coca


Coca. Evo Morales, presidente de Bolivia, luciendo un collar hecho con hojas de coca.

El gobierno del socialista Evo Morales emprenderá una campaña para intentar convencer a la comunidad internacional sobre las razones que tuvo para aumentar en 66%, de 12 mil a 20 mil hectáreas, la superficie de cultivos de coca legales en Bolivia.


El viceministro de la Coca, Félix Ibarra, principal responsable del Ejecutivo boliviano en el control del arbusto, informó que «vamos a conversar y vamos a explicar la propuesta» en las próximas horas al gobierno de Estados Unidos, por cuanto «hay mucha coordinación» con su oficina de ayuda internacional USAID.

Estados Unidos, que de antemano habí­a expresado su inconformidad ante un aumento en la superficie autorizada de hoja de coca, es el principal cooperante de la lucha antinarcóticos boliviana con cien millones de dólares al año.

En la misma lí­nea del presidente Morales, el funcionario demandó a la comunidad internacional apoyar la propuesta boliviana, circunscrita en la Estrategia Nacional de Lucha Contra el Narcotráfico (ENLCN) 2007-2010 recientemente presentada.

«No vamos a engañar a nadie, ni al pueblo boliviano ni a la comunidad internacional, vamos a demostrar a la comunidad internacional por qué hablamos de 20 mil hectáreas» de coca legal, afirmó Ibarra, quien recordó que la ley antidrogas boliviana fija por el momento un tope máximo de 12 mil hectáreas, que se concentra en los valles de los Yungas, cerca de La Paz.

Asimismo, el presidente de la Cámara de Diputados y dirigente oficialista, Edmundo Novillo, anunció que el Congreso procederá a la modificación de la ley antidrogas para facilitar el incremento de la frontera cultivable de la coca, sobre la base de los consensos con la comunidad internacional y los productores de la milenaria planta.

El viceministro Ibarra aclaró que el gobierno de La Paz tiene la meta máxima de 20 mil hectáreas para usos tradicionales, como la masticación, infusión y para ritos amyara-religiosos, a los que se irán incorporando polí­ticas para industrializar en el rubro de la medicina.

Explicó que se firmó un convenio con el gobierno de Cuba, aliado polí­tico del gobierno socialista de La Paz, para que cientí­ficos caribeños puedan investigar las propiedades medicinales de la coca, así­ como su uso en otras aplicaciones como harina para la fabricación de pan.

Bolivia también firmó un convenio con el gobierno venezolano de Hugo Chávez, otro aliado de Morales, que asignará un millón de dólares para apoyar los planes industrializadores del gobierno.

La campaña internacional choca, hasta la fecha, con escuetos comentarios vertidos por la embajada de Estados Unidos, sobre sus reticencias a las intenciones del poder Ejecutivo para aumentar la producción de coca, por cuanto sólo tolera, con fuertes observaciones, las 12 mil hectáreas que fija la Ley, según la prensa local.

En una reciente visita a Bolivia, la subsecretaria Adjunta para Asuntos de Drogas de Estados Unidos, Christy MacCampbell, manifestó la preocupación de su gobierno por «las nuevas polí­ticas o propuestas de polí­ticas del Gobierno de Bolivia para cultivar más coca».

La embajada estadounidense, en informes recientes, afirmó que en Bolivia existen 25.400 hectáreas de coca, 13.400 por encima de la superficie que establece la Ley, mientras MacCampbell señaló que los usos tradicionales de la coca sólo requerirí­an de unas siete mil hectáreas.

El gobierno de George W. Bush argumenta que los cultivos excedentarios de coca terminan en el circuito de la cocaí­na.

El viceministro Ibarra anunció que en un plazo de 3 meses comenzará un estudio para establecer las cantidades exactas de la demanda en Bolivia para usos tradicionales e insistió que el excedente servirá para labores de industrialización y su comercialización legal.